En un giro que promete sacudir los cimientos de la justicia bonaerense, el caso Insaurralde tendrá nuevo juez después de las vacaciones de invierno: Tomás Rodríguez Ponte, exsecretario del controvertido magistrado Ariel Lijo, será el encargado de decidir el futuro del exintendente de Lomas de Zamora y su exmujer, Jesica Cirio. El pliego de Rodríguez Ponte ya está en el Senado, y el 30 de julio deberá enfrentar una entrevista clave antes de que los senadores voten su acuerdo. Se da por descontado que obtendrá los votos necesarios para que el presidente Javier Milei decrete su designación al frente del Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora.
Hoy, ese juzgado está vacante y el suplente es Luis Armella, juez federal de Quilmes, quien subroga el tribunal hasta el 31 de agosto, con posibilidad de prórroga por seis meses. Sin embargo, fuentes de los tribunales federales lomenses confirmaron que Armella no moverá un dedo en la causa hasta que llegue el nuevo juez. «No va a tomar ninguna decisión de fondo, es una cuestión de respeto para con el juez titular, que no lo condicione», deslizó una fuente cercana a Armella. Esto significa que, por ahora, no habrá detenciones ni indagatorias. El fiscal Sergio Mola insiste con el pedido de indagatoria de Insaurralde y su detención, pero todo quedará en stand by hasta que Rodríguez Ponte asuma.
Rodríguez Ponte no es un desconocido en los pasillos del poder judicial. Casado con Alejandra Mangano, fiscal federal de Comodoro Py e hija de Alfredo Mangano, mano derecha de la histórica jueza María Servini, forma parte de la llamada «familia judicial». Su carrera está marcada por su vínculo con Lijo, de quien fue secretario letrado, y con el ex presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Actualmente, dirige la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), el área que maneja las escuchas telefónicas y peritajes de las causas más complejas del país. Acaba de regresar de un viaje a París junto a Lijo, el juez Sebastián Casanello y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, donde expusieron ante el GAFI sobre lavado de dinero.
El juzgado que asumirá es clave: trabaja con lo que ocurre en la cárcel y el aeropuerto de Ezeiza, y el crimen organizado en una zona álgida del conurbano. Rodríguez Ponte fue propuesto para ese cargo tres veces. Ganó el concurso en 2018, cuando Mauricio Macri envió su nombre al Senado, pero el kirchnerismo nunca lo trató. Alberto Fernández retiró los pliegos y tampoco lo propuso. Ahora, con Milei en el poder, el Senado deberá definir su futuro. El kirchnerismo lo acusó por la filtración de conversaciones de Cristina Kirchner durante su gestión al frente de la Dajudeco, pero nada se probó. Sin embargo, ese antecedente bastó para frenar su pliego en el pasado.
Con Rodríguez Ponte al mando, el caso Insaurralde entra en una nueva etapa. Se espera que decida sobre el pedido de indagatoria, la eventual detención del exfuncionario y el avance sobre Jesica Cirio. Mientras tanto, el peronismo bonaerense y los intendentes del conurbano miran de reojo, sabiendo que el nuevo juez abreva en la línea de la familia judicial de Comodoro Py, lejos de las presiones locales. La feria judicial de invierno será el último respiro antes de que todo explote.

para mi esto es otro amigo de lijo agarrando el juzgado mafia pura el caso insaurralde es todo teatro los zurdos hdps se van a salir con la suya la justicia es un chiste 🤬
Para mí esto es un choreo de la justicia burguesa, otro amigo de Lijo agarrando un juzgado como si fuera un curro familiar. Mientras los Insaurralde se mandan la parte en yates, estos tipos se turnan los cargos. Me parece una vergüenza, huele a mafia judicial.