Mar del Plata, esa ciudad que nunca duerme, está a punto de recuperar una de sus joyas más preciadas: el parador Ariston. Ese edificio con forma de trébol de cuatro hojas que se alza frente al mar, a mitad de camino entre el centro y el pujante Chapadmalal, tiene nuevos dueños y un plan ambicioso para devolverle el esplendor que perdió hace décadas.
La obra, diseñada por el húngaro Marcel Lajos Breuer, una de las plumas más destacadas de la Escuela Bauhaus, es la única de su tipo en toda América Latina. Desde 2019 es monumento histórico nacional, pero eso no la salvó del abandono y el maltrato. Ahora, un grupo empresario local compró la propiedad y ya presentó un proyecto de restauración ante la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
Mara Knezevic, al frente de la iniciativa junto a Miguel Fernández Allué y Marcelo Poczinok (dueños de la cadena La Fonte D’Oro), aseguró que el proyecto está avalado por profesionales de trayectoria y que busca “disponer de un entorno rentable y sostenible en el tiempo para preservar una obra de un valor cultural incalculable”.
El plan no solo apunta a restaurar el parador, sino a complementarlo con un espacio gastronómico y un hotel de 36 habitaciones en lotes linderos. Los arquitectos Jerónimo Mariani y Oscar Cañadas, responsables del proyecto integral, explicaron que apuntan a “ser lo más patrimoniales posibles y volver al máximo valor del diseño del Ariston”.
El destrato que sufrió el Ariston con el correr de los años incluyó demoliciones de construcciones anexas y la incorporación de otras, como una parrilla al paso. “Está diseñado como una joya y luego se le agregaron arquitecturas sin criterio”, lamentó Cañadas. Ahora buscan recuperar aquella estructura, restaurarla y dotarla de complementos con actividad pública.
Las arquitectas Majo de la Fuente y María Eugenia Millares, especialistas en preservación patrimonial, forman parte del equipo que dio forma técnica al proyecto. De la Fuente remarcó que no hay margen para actividades puertas adentro de la construcción histórica: “Solo para recuperarlo como un ícono con fuerza de patrimonio cultural”. Cañadas lo imagina como una pieza de museo que podrá ser recorrida, pero con actividades en espacios exteriores.
Mariani, por su parte, destacó que sumar un hotel y una cafetería garantizará sustentabilidad desde otros lotes linderos y que “le generarán un fondo a la figura central que es el parador”. El conjunto tendrá un significativo espacio público y preservación de las vistas del Ariston, incluso con diseño paisajístico hacia la ruta 11 y una integración con la bajada a playa.
“Posiblemente vaya a convertirse como el nuevo punto del inicio del sur de Mar del Plata”, arriesgó Mariani, marcando un crecimiento que la ciudad viene teniendo, similar al que ocurrió con la zona del Faro y el barrio Alfar, o más cerca de Miramar con Chapadmalal.
El proyecto ya se presentó ante la Comisión Nacional de Monumentos y “tuvo muy buena recepción”, según los involucrados. Están previstos cateos de materiales para determinar el estado de la estructura y los pasos hacia la restauración. Los arquitectos anticipan que intentarán devolver la imagen original del Ariston con sus ventanales, cortinados y mobiliario de época.
Cañadas considera que el parador podría ofrecer visitas y funcionar como un centro de estudio, con documentación y publicaciones de Breuer. “Que sea un centro de encuentro con una apoyatura de bibliografía y charlas”, imaginó. La inversión es millonaria, pero los dueños están convencidos de que vale la pena para rescatar una obra única en el mundo.

Para mí esto huele a cuento de siempre, loco. Vuelve el trébol de cuatro hojas pero para los chetos nomás. Los mismos garcas de siempre van a explotar el parador Ariston mientras los laburantes ni a la playa podemos ir. Expropiación ya y gestión obrera, carajo. Abajo el negocio inmobiliario.
Para mí esto huele a otro curro de los zurdos: quieren restaurar el Ariston para hacer un museo de la pela. ¡Basura! Yo creo que deberían demolerlo y hacer un hotel 5 estrellas privado, sin mochileros. ¡La propiedad privada manda! Aguante la derecha.