La motosierra del ministro Federico Sturzenegger encontró un límite que no esperaba: la soberanía nacional. Su obsesión por desregular y recortar estructuras estatales chocó de frente con la realidad geopolítica del Servicio de Hidrografía Naval (SHN), un organismo clave para la presencia argentina en la Antártida, la defensa de Malvinas y el control de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
En los pasillos de la Armada Argentina y el Estado Mayor Conjunto no ocultan su furia. Los altos mandos castrenses acusan al funcionario de una “ignorancia total” sobre la importancia estratégica del SHN. La célebre y errónea justificación de Sturzenegger de que la Armada “no tiene ni cinco barcos” para aplicar retiros voluntarios y congelar presupuestos demuestra, según los especialistas, un peligroso desconocimiento técnico.
El SHN no es un mero “gasto burocrático”, sino el brazo científico que genera los datos batimétricos y cartográficos indispensables para sostener las bases del país en el Atlántico Sur. Su desguace financiero y de personal calificado golpea directamente al corazón de la Campaña Antártica de Verano (CAV). El personal especializado del SHN es el encargado de navegar a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar para realizar misiones científicas y mantener faros, boyas y señales náuticas en el continente blanco. Sin recursos, la presencia argentina en la Antártida corre el riesgo de degradarse a una mera logística de supervivencia, perdiendo el peso científico que exige el Tratado Antártico para revalidar los derechos territoriales.
Pero el peligro no termina ahí. Dejar de medir el fondo marino tiene consecuencias geopolíticas inmediatas. Los datos oceanográficos del SHN respaldan la demarcación de la Plataforma Continental Argentina ante la ONU, incluyendo las áreas en disputa que rodean a las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. El ahogo presupuestario equivale a un abandono indirecto de estas zonas, cediendo soberanía científica y fáctica ante el avance logístico de potencias extranjeras y la ocupación británica.
El impacto del plan de desregulación también sacude a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Al marginar las facultades de control del SHN y promover la flexibilización del cabotaje y del practicaje obligatorio para “bajar costos logísticos”, el Gobierno debilita el poder de policía del Estado sobre los ríos. Gremios y peritos navales advierten que habilitar la libre navegación de capitanes extranjeros sin guías locales ni cartografía oficial actualizada multiplicará el riesgo de encallamientos, accidentes y catástrofes ambientales en un río de llanura sumamente complejo.
“Todavía no entendieron: son las órdenes que tienen. Nadie va a encallar porque el mismo servicio y el SHN lo harán ahora, los nuevos dueños de la Argentina. Vinieron a destruir el Estado desde adentro, lo dijeron en la cara de los argentinos y lo están llevando adelante. No se asombren, es lo que prometieron a sus verdaderos patrones”, dispararon fuentes castrenses.
Mientras Sturzenegger insiste en su cruzada contra el Estado, la pregunta que flota en el aire es si el costo de su motosierra será la pérdida de soberanía en tres frentes clave: la Antártida, Malvinas y la Hidrovía. La respuesta, por ahora, la tienen los mapas que el SHN ya no podrá actualizar.

para mi este mini friedman sturzenegger es un vendepatria quiere desguasar la hidrografia naval y perder soberania en malvinas antartida e hidrovia los zurdos liberales nos traicionan ni un paso atras k @DonGato
para mi este gato de sturzenegger nos quiere vender la antartida y malvinas como soja se cree que la soberania se negocia con brokers nene hidrografia naval no es un gasto es la columna vertebral de nuestra presencia en el atlantico sur basura capitalista deja de desarmar la patria viva la soberania carajo