A una hora de Capital Federal, en Capilla del Señor, se esconde un paraíso terrenal. Es Villa Laura, el refugio del reconocido arquitecto Diego Félix San Martín (81) y su mujer, la galerista Laura Calp (58). Treinta años atrás, con la idea de tener un lugar especial, construyeron esta casa de campo que hoy es el epicentro de su vida familiar y profesional.
“Queríamos un lugar especial: con una galería para los días lindos, un lugar frente al fuego para los días fríos, una cocina práctica… ¡Y dimos mil vueltas!”, confiesa Laura, cruzando miradas de complicidad con su marido. Y es que Diego lidera uno de los estudios de arquitectura más prestigiosos del país y del exterior. Su sello está en edificios, museos, barrios cerrados y en las exclusivas casas de figuras como Eduardo Costantini, Santiago Soldati, Manuel Antelo, Alejandro “Jandri” Blaquier, Marcos y Nunzia Bulgheroni, entre otros.
La casa, bautizada Villa Laura en honor a su esposa, fue diseñada para ser generosa: alta para atrapar los colores del paisaje, noble para abrazar las historias de sus ancestros y cada objeto escogido, desde obras de arte hasta un catalejo antiguo o una colección de soldaditos de plomo con los próceres de la historia argentina. “Buscábamos poder ver el cielo desde adentro, incluso estando de pie”, explica Diego. Para lograrlo, rellenaron el terreno y armaron una plataforma elevada. La construcción, con abastecimiento por energía solar, mezcla ladrillos y chapa acanalada al estilo de los establos. Los muebles, algunos heredados de sus familias, otros elegidos juntos, completan el ambiente.
El amor por los caballos árabes también está presente. Diego es un apasionado de esa raza, una de las más antiguas del mundo, y tiene su haras Zañartu (nombre que evoca un barrio vasco de donde viene su rama materna). “Cuando llegamos acá, no había nada. Al principio, yo iba con una camioneta y regaba árbol por árbol desde la tranquera hasta el arroyo de La Cruz”, recuerda. Plantó robles de los pantanos, álamos, alcanfores…
La familia es el centro de todo. Con Diego, Laura comparte gustos y miradas. “Queríamos un lugar que pudiera recibir a mucha gente: nuestros hijos, los nietos, los amigos… Nos encanta cuando vienen todos. Organizamos picnics cerca del lago, vamos a ver los caballos o simplemente nos sentamos en la galería por horas”, dice Laura. De su primer matrimonio, Diego tiene a Félix, Clara y Soledad; con Laura, a Bautista y Francisco. Félix (51) siguió sus pasos y estudió arquitectura, recibiéndose con medalla de honor en la UBA, al igual que su padre. Santiago (50), primo segundo de Félix, también se sumó al estudio. “La facultad los reconectó”, dice Diego. “Como equipo, nos complementamos para proyectarnos hacia el futuro”.
El estudio, ahora bajo el nombre SM3 + C3, refleja la unión de las tres generaciones San Martín y las tres de los Corral San Martín. Laura, por su parte, se dedica al arte desde hace diez años, al frente de ODA (Oficinas de Arte), donde representa artistas y organiza talleres. Fue allí donde Diego presentó su primera novela, “El custodio”, que cuenta la historia de un matrimonio lituano que llega a la Argentina huyendo de la guerra. “Me tomó más de cuatro años escribirla”, confiesa. “Un poco la escribí en Buenos Aires; otro poco, en Punta del Este; y un poco acá, en el campo, cuando nuestros hijos volvían a sus casas y con Laura nos quedábamos con todo este cielo y este paisaje”.

Para mí Villa Laura es el nido de la lacra explotadora. Mientras nosotros laburamos como burros 12 horas, este arquitecto de mierda les hace mansiones a los políticos chorros. Esto huele a mamadera de la burguesía, viva la lucha de clases carajo.
Para mí Villa Laura es un nido de chetos viviendo del laburo ajeno. Mientras los laburantes se rompen el lomo, estos enchufados se llenan de caballos árabes con guita que no les corresponde. Arquitecto de ricos? Servilismo puro, una vergüenza. Vayan a laburar, vagos de mierda!