En una fecha que debería celebrar la soberanía nacional, el gobierno de Javier Milei eligió rendirle pleitesía al capital financiero internacional. Este miércoles, el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, concretó el pago de 4.400 millones de dólares a tenedores privados de bonos de deuda externa. Un acto que, lejos de ser casual, marca a fuego la dependencia económica de la Argentina.
Los dólares salieron de las arcas del Tesoro, alimentados por un ajuste feroz sobre las mayorías trabajadoras. El superávit fiscal, logrado a costa de jubilados, docentes y asalariados, se usó para comprar divisas al Banco Central. Además, el gobierno recurrió a préstamos de bancos internacionales con garantías de organismos multilaterales. Todo para honrar compromisos que, según denuncian economistas críticos, nacieron bajo sospecha de fraude.
Los bonos que hoy se pagan fueron emitidos por el propio Luis Caputo durante su gestión en el macrismo, entre 2017 y 2019. Luego, el exministro Martín Guzmán los validó y refinanció en 2020, durante el gobierno del Frente de Todos. Ahora, el mismo Caputo que los creó está a cargo de cancelarlos. Una ironía que no pasa desapercibida para los analistas que siguen el tema.
Del total desembolsado, unos 2.700 millones de dólares corresponden a capital y 1.700 millones a intereses. El pago se dividió en dos tramos: 2.500 millones se acreditaron este miércoles a los tenedores de bonos Globales (GD), regidos por legislación extranjera. Los restantes 1.900 millones se liquidarán el lunes 13 para los poseedores de Bonares (AL y AE), bajo ley argentina. El adelanto se debió al feriado del jueves 9 de Julio.
El gobierno salió a defender la operación. Aseguró que los dólares son “propios”, obtenidos gracias al ajuste fiscal. Pero los números cantan: el llamado “plan financiero” presentado por Caputo para 2026 y 2027 es un castillo de naipes. El ministro promete tener garantizados los dólares para los vencimientos hasta el fin del mandato de Milei, sin necesidad de recurrir a Donald Trump ni al FMI. Sin embargo, los vencimientos totales ascienden a 19 mil millones de dólares en 2026 y casi 25 mil millones en 2027. Para cubrirlos, el plan se apoya en un superávit fiscal sostenido a base de más ajuste, privatizaciones y un endeudamiento creciente en dólares en el mercado local, con tasas de interés elevadísimas.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) ya advirtió que entre agosto y diciembre de este año quedan vencimientos por 5.601 millones de dólares, incluyendo cuatro pagos al FMI por unos 800 millones cada uno y uno en diciembre por 343 millones. El gobierno confía en que la economía aguantará, pero los datos muestran un derrumbe en sectores clave de la actividad y los ingresos populares.
Detrás de cada pago hay una historia de especulación y entrega. La deuda externa argentina es, en gran parte, fraudulenta. Nació de la complicidad entre funcionarios y financistas, y se mantiene viva gracias a la presión de los fondos buitre. Cada vez que el gobierno decide honrarla, está eligiendo a los acreedores por sobre el pueblo. Está eligiendo el ajuste, la pobreza y la dependencia.
El 9 de Julio debería ser un día para reflexionar sobre la independencia real. Mientras la Casa Rosada se llena de discursos patrióticos, los dólares vuelan hacia paraísos fiscales. La Argentina sigue siendo una colonia financiera. Y mientras no se audite y repudie esa deuda ilegítima, no habrá soberanía que valga.

che dejen de llorar esto es pagar deudas no caridad para mi los zurdos quieren default para fundirnos a todos milei y caputo son cracks ajustan donde hay que ajustar viva la libertad carajo firmado el pampero
Para mí esto es una cachetada a los laburantes. Mientras festejamos el 9 de Julio, Caputo le regala 4.400 palos verdes a los buitres. Esto huele a coloniaje, no a independencia. Milei y su banda de vendepatria hipotecan el futuro de los pibes para llenarle los bolsillos a los mismos de siempre. ¡Son unos basuras!