¡Escándalo en el agro cordobés! Una empresa que se codea con las mejores para trabajar acaba de meter US$3 millones en una nueva planta de acopio en Chazón. Se trata de Morel Vulliez, una firma que arrancó hace 30 años en Monte Maíz y hoy produce en 20.000 hectáreas, procesa maní y lo manda a medio mundo. Pero ojo, no todo es color de rosa: esta misma empresa fue una de las más perjudicadas por el desastre de Vicentin, que le debe US$9 millones.
La nueva planta, en pleno sudeste cordobés, promete darle más capacidad operativa y mejor respuesta a los productores de la zona. Más espacio para acopio y para los insumos que venden. La empresa, que tiene unos 150 empleados y almacena cerca de 80.000 toneladas, mueve al año unas 600.000 toneladas. En plena cosecha, entran entre 150 y 200 camiones por día. ¡Un verdadero hormiguero!
La historia de Morel Vulliez arrancó en 1993, cuando Carlos Morel Vulliez y su mujer, Mónica Fernández, empezaron comprando y vendiendo cereales desde el garaje de su casa. “Arrancamos con un camioncito en el garaje de casa, los dos solos”, recordó Fernández. De ahí, el primer salto grande fue en 1997, cuando compraron una planta en Sanford, Santa Fe, y se armaron como sociedad. Después, en 1999, se mudaron a Isla Verde.
En los primeros 2000, la cosa se fue agrandando: sumaron agroquímicos, semillas, fertilizantes, canje por cereal, seguros contra granizo. En 2003 se hicieron sociedad anónima y abrieron sucursales en Ucacha y La Carlota. Desde 2007, se metieron de lleno en la cadena agroindustrial: multiplicación de semillas, corretaje en la Bolsa de Rosario, más infraestructura. Después, se volvieron distribuidores de Syngenta, armaron un centro tecnológico y una planta de semillas.
En la década de 2010, la innovación fue la vedette: lanzaron el Proyecto Suelo, con laboratorio propio, análisis de fertilidad y agricultura de precisión. También modernizaron sucursales, hicieron una app para clientes e invirtieron fuerte en plantas de acopio y secado. Abrieron sucursales en Canals y Arias. Todo un imperio.
Pero no todo es éxito: Morel Vulliez fue una de las máximas damnificadas por Vicentin, que le quedó debiendo US$9 millones. Un golpe duro, pero la empresa siguió para adelante. “Tenemos una relación de años con nuestros clientes. Nos conocemos muchos y ellos, al igual que nosotros, muchos de ellos están siendo sucedidos por sus hijos. En nuestro caso, nuestras tres hijas están en la empresa”, contó Fernández.
La firma tiene certificaciones ISO 9001, Buenas Prácticas de Manufactura y Compliance. Y además, fue distinguida como una de las mejores empresas para trabajar en Argentina por Great Place to Work 2025/2026. Con esta nueva inversión, Morel Vulliez demuestra que, pese a los palos, sigue apostando fuerte al agro cordobés.

Para mí este país está podrido de zurdos pero estos empresarios cordobeses la tienen clarísima invierten mientras los kukas lloran como siempre. Me parece que ojalá más empresas así cerrando fábricas de parásitos. ¡Viva el campo y la libertad carajo! Firmado: El Gaucho Divino
Para mí estos de Morel Vulliez son unos caraduras, se llenan de guita con 3 millones de dólares en una planta nueva y después lloran por los planeros. Yo creo que los salarios son una miseria, un asco de empresa, explotadores.