Una vez pasado el huracán Adorni, el gobierno de Javier Milei parece vivir momentos menos tensos, amaga con distender su vínculo con el periodismo y se concentra en la gestión económica y sus proyectos legislativos. Sin embargo, el misterio sobre las presencias del presidente Milei en la Casa Rosada se sostiene a través de un detalle: la bandera argentina que anuncia su presencia en el edificio.
Limitada en sus movimientos desde el 23 de abril, cuando en pleno escándalo por el crecimiento patrimonial de Adorni la casa quedó cerrada a los periodistas acreditados por once días, la prensa tenía como indicio cierto ver la pequeña bandera presidencial izada en el mástil, al lado de otra de grandes dimensiones, que dicho sea de paso estuvo varias semanas sin enarbolarse por reparaciones, durante el verano. Pero sucede que la Casa Militar (que responde sin medias tintas a las órdenes de Karina Milei) y los granaderos, a cargo del izamiento, no siempre cumplen con la costumbre, y nada se sabe sobre la presencia presidencial en Balcarce 50, que de todos modos ha sido, en los últimos meses, bastante espaciada, entre trabajo en la quinta de Olivos y distintos viajes y compromisos de gestión.
En mayo, por caso, el Presidente pisó tres veces su despacho, los días 5 para una reunión con dirigentes de la Bnai Brith, el 25 (para el Tedeum) y 29, en recepción a empresarios. En junio, sólo lo hizo dos veces, el 9 (recepción de cartas credenciales a embajadores extranjeros y reunión con representantes argentinos en las Macabeadas, entre otras citas) y el 30, en este último caso para tomarle juramente a Diego Santilli como nuevo jefe de gabinete. En la Rosada aseguran que los tiempos cambiaron, y dan como prueba que Milei ya estuvo el 1 de este mes recibiendo a diputados y senadores libertarios, volvió el jueves a la reunión de gabinete post Tedeum del 9 de julio, y que regresará este lunes a reunirse otra vez con sus legisladores, para seguir avanzando en el proyecto de reforma orgánica del Banco Central. Desde la renovada secretaría de Comunicación y Prensa, que encabeza Fabián Fernández, ya sorprendieron dando más información oficial sobre la actividad presidencial, aunque la reaparición de la bandera aún está por verse.
Los memoriosos de Balcarce 50 recuerdan haber escuchado el tarareo de alguna canción en voz alta, una rutina que acompañaba cada día a Micaela Méndez, en su siempre jovial ingreso a la Casa Rosada, por aquellos días de Mauricio Macri como presidente. Por eso sorprendió a más de un desprevenido ver a la entrenadora en comunicación y “apasionada de la voz humana”, que ayudó y mucho al ex presidente Mauricio Macri en sus discursos y performances públicas, el jueves pasado, en el izamiento de la bandera que el jefe de gobierno porteño Jorge Macri encabezó en la Plaza de Mayo, antes de participar en el Tedeum en la Catedral Metropolitana. “Está trabajando para Jorge”, reconocieron en voz baja allegados al gobierno porteño, que ya puso primera en el proyecto reeleccionista para 2027.
Celosos custodios de la discreción, en el gobierno porteño evitaron confirmar si la ex directora de gestión comunicacional entre 2016 y 2019, y de largo vínculo con dirigentes de Pro, está formando parte del staff que avanza en la postulación de jefe de gobierno.
Con la llegada de Diego Santilli a la jefatura de gabinete, las seis secretarías que dependían de su antecesor Manuel Adorni comenzaron a vivir la clásica guerra de nervios, con la lógica incertidumbre de no saber que será de sus respectivos destinos. Uno de ellos es el ex vicepresidente y actual secretario de Ambiente y Turismo, Daniel Scioli, a quien Adorni, antes de irse, le auguró “cuarenta años más” en la gestión libertaria, en los meses previos a ser eyectado él mismo de la gestión por las investigaciones judiciales en torno de su crecimiento patrimonial.
Lo cierto es que Scioli, que estuvo hace dos semanas en la jura de Santilli –se lo vio buscando una silla en un salón Blanco repleto de funcionarios y familiares- recibió garantías de su continuidad. “El Colo ya le avisó que sigue”, contaron cerca del ex vicepresidente y embajador en Brasil, un todoterreno a quien Santilli conoce muy bien y con quien trabajaron codo a codo cuando el hoy jefe de gabinete era ministro de Ambiente porteño, y Scioli gobernador bonaerense.
Todo se está preparando, en Lima, para la asunción de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú. El presidente Javier Milei ya confirmó que estará, el próximo martes 28, en la jura de la hija del fallecido ex presidente Alberto Fujimori y aliada política, luego de saludar de manera efusiva su ajustado triunfo electoral en el ballotage contra el izquierdista Roberto Sánchez. Pero Milei no será el único “amigo” de la nueva presidenta que estará en Lima.
El secretario de Relaciones Internacionales de Pro, Fulvio Pompeo, es uno de los pocos políticos que también conversa, vía celular, con la flamante presidenta, cuyo partido –Fuerza Popular- pertenece a la Unión de Partidos Latinoamericanos (Upla), el mismo conglomerado de partidos en el que está el partido fundado por Mauricio Macri. Cuentan desde el gobierno porteño que desde el Pro valoran la perseverancia de Fujimori al intentar llegar a la presidencia de su país en varias oportunidades, y también su historia de vida, al “haber estado presa (por 16 meses) sólo por portación de apellido”, en relación a los escándalos judiciales y condenas que signaron los últimos años de su padre.
Luego de estar sólo unas horas en la Casa Histórica de Tucumán, el presidente Javier Milei llegó, minutos antes de las 11 del jueves, a la Catedral Metropolitana, donde el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó el Tedeum del 9 de julio. El gabinete en pleno y muchos funcionarios decidieron dar el presente, aunque tal vez no contaban con la puntualidad del Presidente y las estrictas reglas que impusieron la seguridad y el padre Alejandro Russo, anfitrión y quien dio la orden de cerrar los portones del templo una vez que Milei y su comitiva hicieron su ingreso.
Uno de los que quedó afuera, aunque por escasos tres minutos, fue Diego Sucalesca, el presidente ejecutivo de PromArgentina, que depende de Karina Milei, quien a la vista de las cámaras de televisión apostadas fuera de la Catedral golpeó las puertas hasta que logró ingresar. Periodista y amigo personal del Presidente, con quien compartió las tablas de una obra de teatro a fines de la década pasada, Sucalesca celebró días atrás el éxito de la semana de la Carne Argentina en Estados Unidos, que –prometen desde su oficina- tendrá una segunda edición en septiembre.

Para mí esto huele a farsa de mierda. La banderita de Milei es un chiste de mal gusto mientras el pueblo se pudre. Keiko y los amigos de Macri revoloteando como buitres, y Scioli buscando silla. ¡Basura! No les importa nada, solo la poltrona. Me parece un circo de la Rosada que da lástima.
che pero q quilombo para mi milei esta laburando no boludeando como los k la bandera no se iza xq el leon esta rompiendola keiko bien scioli buscando silla el pobre infeliz viva la libertad carajo los zurdos de la campora ya salen a llorar