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Misterio en Avellaneda: el asesinato de un empresario que salpica a Grondona y al poder K

Jorge Fernández Prieto, vicepresidente de la UIPBA y amigo de Julio Grondona, fue acribillado a trece tiros en la puerta de su casa. Su hermano ordenó no investigar y huyó a Miami. ¿Mensaje mafioso o ajuste de cuentas?

Por Redacción El Sereno · julio 16, 2026

En la madrugada del martes 6 de agosto de 2002, el empresario Jorge Fernández Prieto volvía a su departamento en San Martín 919, Avellaneda. Jamás lo logró. Al maniobrar su BMW azul para entrar al garaje, un comando armado en moto y un Volkswagen Gol rojo lo esperaba. Intentó huir, pero lo acribillaron a corta distancia: más de trece disparos, uno de ellos a quemarropa que le entró por la axila y le perforó el corazón. Demasiados tiros para un simple robo.

Fernández Prieto era uno de los hombres más ricos y conocidos de Avellaneda. Vicepresidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y dueño de la constructora Edintar, en Puerto Madero. Su hermano Alberto, constructor poderoso de la era menemista, compartía cartel con él. Jorge era, además, muy amigo de Julio Grondona, el histórico presidente de la AFA. Casualidad o no, en el mismo edificio de Edintar, Eduardo Duhalde tiene una oficina.

La versión oficial, siempre dentro del libreto mediático, habla de inseguridad. Pero la trama es más oscura. Según Alberto Fernández Prieto, a su hermano le «tiraron el muerto» por negarse a participar en un negocio redondo. A principios de 2002, Jorge «Corcho» Rodríguez le ofreció construir condominios en Miami. Jorge, preocupado, sacó un seguro de vida en Miami, blindó su auto y puso vidrios polarizados. Pensó en irse de Avellaneda.

La tarde del crimen, Fernández Prieto asistió a una reunión de la UIA con Julio Grondona. Fue el último que lo vio con vida. Luego, se dirigió a su casa y lo emboscaron. Alberto ordenó no investigar nada. Entendió el mensaje: días después, mandó a su familia a Miami. La fiscalía de Lomas de Zamora se preguntó una y mil veces por qué la familia no colaboró. Cecilia, la viuda, declaró recién a mediados de 2003, sosteniendo la hipótesis de la inseguridad. Pero una ayudante fiscal filtró: «La mitad lo amaba, la otra lo odiaba por hacer demasiada guita jodiendo a muchos».

Se deslizó que Fernández Prieto compartió oficina con Emir Yoma, y que en un estudio jurídico de Quilmes trabajaban Meizner (segundo de Grondona) y el exministro K Aníbal Fernández. Demasiados nombres pesados para un robo al voleo. La Bonaerense, sospechada de zona liberada, y la corporación mediática, se encargaron de desviar la atención.

Según la investigación de este medio, Edintar no solo construía departamentos de lujo: lavaba dinero a granel, sobre todo en los 90. Alberto era un «as» del negocio, pero tanto sol quema. Jorge desaprobaba el rumbo de la empresa, insertada en un entramado de poder del que no se sale indemne. Levantar ladrillos blancos puede ser excitante como las burbujas del champagne, pero a la larga produce efectos letales.

Días antes del crimen, en el sitio SEPRIN se advirtió sobre un posible asesinato de un empresario. Luego, en el foro, alguien mencionó una extraña reunión del ex intendente de Avellaneda Cacho Álvarez con operativos inorgánicos de inteligencia. ¿Los mismos que ocupaban el Gol, reconocidos por Fernández Prieto antes de morir? Demasiados interrogantes para un caso que sigue en la nebulosa de la impunidad.

Este crimen no fue un caso aislado, sino parte de una macabra seguidilla. La impunidad, caldo de cultivo para que bandas estatales y paraestatales diriman sus diferencias tirándose con cadáveres. La pregunta sigue en el aire: ¿quién ordenó el mensaje? Y más importante: ¿quién es el próximo?

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Comentarios

  1. Para mí esto huele a mafia pura y dura. Otro empresario chorro que se mata entre ellos, y los K y Grondona protegiendo a estos lacras. El hermanito huyendo a Miami con la guita mientras acá se cagan de hambre. Sistema podrido, hay que borrarlos a todos. Viva la lucha de clases, carajo!

  2. Para mí esto huele a podrido desde el vamos. Kukas y zurdos de mierda siempre igual, Grondona sabía todo y ahora se hacen los boludos. Este empresario no es el primero que se comen los delincuentes. Argentina se va al carajo con estos hijos de puta.

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