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Política

Milei quiere atar de manos al Banco Central: la reforma que promete terminar con la emisión y aviva la polémica

El Gobierno libertario avanza con una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para limitar su rol al control de la inflación. Mientras unos lo ven como el fin del curro político, otros alertan que se pierden herramientas clave para la economía.

Por · Publicado: julio 17, 2026
Milei quiere atar de manos al Banco Central: la reforma que promete terminar con la emisión y aviva la polémica

El Gobierno de Javier Milei ya metió fichas en una reforma que promete sacudir los cimientos del Banco Central. La idea es cambiar la Carta Orgánica de la entidad para que se dedique casi exclusivamente a defender el valor del peso y se termine el curro de emitir para tapar el déficit fiscal. La movida ya genera un debate que divide aguas entre los que la ven como la salvación y los que anticipan un desastre.

Según pudo reconstruir este medio, la reforma apunta a tres ejes centrales: priorizar la estabilidad de la moneda, reforzar la independencia del BCRA frente al poder político y poner límites estrictos a la emisión de dinero para cubrir el rojo fiscal. La Carta Orgánica es, en los hechos, la ley madre que define cómo funciona el Central: desde el manejo de las reservas hasta la regulación del sistema financiero. La última gran modificación fue en 2012, durante el kirchnerismo, y amplió las facultades del organismo para meter mano en la economía. Ahora la administración libertaria quiere darle un giro de 180 grados.

La economista Agustina Medrano explicó que la Carta Orgánica es mucho más que un conjunto de normas: es la guía que determina cómo se toman decisiones que terminan impactando en el bolsillo de todos los argentinos. Según detalló, el Banco Central no solo administra la cantidad de dinero en circulación y las tasas de interés, sino que también busca preservar la estabilidad económica en un sentido amplio. Por eso considera que limitar su misión únicamente al combate contra la inflación podría ser un error. “Si el único objetivo pasa a ser la estabilidad de la moneda, el Banco Central perdería herramientas para intervenir en otros aspectos importantes, como el crecimiento económico, la estabilidad financiera o el mercado laboral”, advirtió.

En la vereda opuesta se ubica Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso, quien cree que justamente ese cambio es indispensable. Para el economista, el Banco Central debería tener un solo mandato: proteger el valor de la moneda, evitando que los gobiernos de turno utilicen la política monetaria para financiar el gasto público. Uno de los cambios más importantes estaría vinculado a los llamados adelantos transitorios, el mecanismo mediante el cual el BCRA puede prestarle dinero al Tesoro dentro de ciertos límites legales. Etchebarne considera que ese sistema debería prácticamente desaparecer. Según explicó, la legislación actual permite transferencias equivalentes a un porcentaje de la base monetaria y de los ingresos del Estado, algo que, a su entender, termina convirtiéndose en una puerta abierta para emitir pesos y alimentar la inflación.

Medrano coincide en que el financiamiento del déficit mediante emisión genera problemas, aunque hace una distinción importante. Para ella, el inconveniente no está en que el Banco Central obtenga ganancias por sus operaciones financieras, sino en que esos recursos terminen utilizándose para cubrir el déficit del Gobierno. “La emisión para financiar un gasto que supera los ingresos es lo que termina generando inflación”, resumió.

Otro de los puntos centrales de la reforma apunta a fortalecer la autonomía del Banco Central. La idea es que las autoridades de la entidad tengan mayor estabilidad en sus cargos y no cambien cada vez que cambia el signo político del Gobierno. Etchebarne sostiene que esa independencia también debe ir acompañada por controles. En ese sentido, propone mantener la obligación de rendir cuentas ante el Congreso, publicar información económica y conservar las funciones de regulación bancaria y administración de las reservas internacionales. “La independencia no significa falta de controles, sino reglas claras, objetivos definidos y transparencia”, sostiene.

Para diseñar la reforma, el Gobierno tomó como referencia al Banco Central de Reserva del Perú, considerado uno de los más independientes de América Latina. Ese organismo tiene un mandato muy concreto: preservar la estabilidad monetaria. Además, tiene prohibido financiar directamente al Estado, salvo excepciones muy limitadas. Para Etchebarne, esa prohibición constitucional fue clave para que Perú lograra mantener durante años una política monetaria estable y una inflación controlada. Sin embargo, también reconoce que hay un factor mucho más difícil de copiar. “La verdadera fortaleza del Banco Central peruano no fue solo la ley, sino haber construido credibilidad durante décadas cumpliendo las reglas sin dejarse presionar por la política”, señaló.

Medrano cree que la respuesta no es tan sencilla. Si bien reconoce que la propuesta oficial acerca bastante el funcionamiento del Banco Central argentino al modelo peruano, advierte que ambos países tienen economías muy distintas y que una receta que funciona en uno no necesariamente dará los mismos resultados en el otro. Además, sostiene que contar con más herramientas de política monetaria puede servir como un mecanismo de protección frente a situaciones de crisis. No obstante, también reconoce un problema histórico de la Argentina: la utilización política del Banco Central. Según explicó, durante décadas las herramientas de la entidad terminaron subordinadas a las necesidades de los distintos gobiernos, que recurrieron a la emisión y a otras fuentes de financiamiento para cubrir déficits fiscales, en lugar de preservar los objetivos propios de la autoridad monetaria.

Mientras el Gobierno avanza con la reforma, el debate ya está instalado. Para unos, el cambio permitirá blindar al Banco Central de la política y evitar nuevas crisis inflacionarias. Para otros, podría dejar a la economía con menos instrumentos para enfrentar escenarios complejos y reducir la capacidad de respuesta ante futuras turbulencias. La discusión recién empieza, pero una cosa es segura: el Central, tal como lo conocemos, está a punto de cambiar para siempre.

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Comentarios

  1. para mi milei le pone un freno al bcra asi dejan de imprimir plata como si fueran caramelos los zurdos lloran xq pierden su caja politica chupense esa marxistas de mierda viva la libertad carajo 🇦🇷

  2. Para mí esto huele a entrega total. ¿Atar al BCRA mientras los precios vuelan? Son unos vendepatria que le pasan el manejo al FMI. La emisión es la plata pa’ la gente, no el curro de ellos. Se van a cagar cuando el pueblo se avive, gorillitas.

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