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El secreto del mate: la historia de Bonpland, el francés que lo cambió todo

Federico Andahazi presenta 'El prisionero del yerbatal', la historia del naturalista que se obsesionó con la yerba mate, la domesticó bajo efectos alucinógenos y terminó preso en Paraguay. Una aventura de amor, traición y utopía en la selva misionera.

Por · Publicado: julio 18, 2026
El secreto del mate: la historia de Bonpland, el francés que lo cambió todo

Federico Andahazi, el autor de El anatomista, vuelve a la carga con una historia que promete revolver los cimientos de la cultura argentina. En su nueva novela, El prisionero del yerbatal (Grijalbo), el escritor se mete de lleno en la vida de Aimé Bonpland, el médico y naturalista francés que dejó todo para instalarse en la selva misionera a principios del siglo XIX. ¿Su obsesión? La yerba mate. Sí, el mismo mate que tomamos todos los días tiene un pasado de locura, traición y hasta alucinógenos.

Bonpland no era un cualquiera. Había viajado por toda América con Alexander von Humboldt, catalogando especies y escalando montañas. Pero cuando probó el mate en Francia, algo se le metió en la cabeza: convertir esa infusión en un fenómeno mundial, como el té en Inglaterra. Y no se detuvo hasta lograrlo. Pero el precio fue alto.

Andahazi reconstruye esta historia con una investigación que lo llevó a la Triple Frontera, donde convivió con comunidades guaraníes y rastreó documentos viejos. «Bonpland mantuvo en secreto, incluso para Humboldt, su obsesión por el mate», cuenta el escritor. «Imaginó un ‘Mate Party’, algo así como el Tea Party de Boston, pero para financiar la independencia de Sudamérica».

El francés se instaló en las ruinas de las misiones jesuíticas y empezó a experimentar. Pero la yerba mate es una planta indómita: «Cuando no quiere crecer, no hay forma», dice Andahazi. «Los guaraníes la consumían en estado silvestre». Hasta que Bonpland encontró la manera de domesticarla, y lo hizo bajo los efectos de un mate alucinógeno. «Eso es lo fascinante», agrega el autor. «Los guaraníes tenían un mate para todo: ritual, ceremonial, medicinal».

Pero la historia se tuerce cuando el dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia ve los yerbatales. «Comprendió que representaban su sueño», dice Andahazi. Así que mandó una partida de soldados, asesinaron a los peones de Bonpland y lo secuestraron a él junto con su familia. Diez años de cautiverio trabajando como esclavo.

Andahazi no se queda en los hechos. «Yo creo profundamente en las hipótesis literarias», afirma. «A través de la narrativa se puede reconstruir la historia mucho mejor que muchos historiadores». Y para eso viajó a la Triple Frontera, participó en ceremonias guaraníes y hasta probó el mate ceremonial. «Fue una experiencia que trascendió la literatura», confiesa.

El escritor asegura que Bonpland terminó convirtiéndose en «el buen salvaje» de Rousseau, dejando atrás la cultura europea para abrazar la vida guaraní. «Cuando uno ve las comunidades guaraníes de hoy, entiende que allí también hubo una ruptura», dice. «Pero lo que permanece es la yerba mate».

La novela no solo cuenta una aventura increíble, sino que invita a mirar el mate de otra manera. «En todas las sociedades donde se consume mate, esta bebida es muchísimo más que una simple infusión», concluye Andahazi. «Todavía hoy conserva lo ritual».

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Comentarios

  1. Para mí este Bonpland era un tipazo, laburando pa’ la comunidad mientras los oligarcas se servían el mate con bronce. Lo metieron preso los mismos dueños de la tierra, como siempre. Esto huele a que el poder no quiere que la yerba sea del pueblo. ¡Viva la yerba libre, carajo!

  2. jajaja otro zurdito defendiendo al tal bonpland un francesito que vino a robarnos la yerba para mi la historia la cuentan los zurdos como siempre llorando por un preso que se merecia estar ahi viva la libertad carajo el mate es argentino no de un yanki hippie

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