La compra de un auto usado es una de las transacciones más comunes en la Argentina, pero también una de las que más dolores de cabeza puede generar si no se conocen todos los costos involucrados. Durante los primeros cinco meses del año se realizaron 736.136 transferencias, un 5% menos que en el mismo período de 2025, según la Cámara del Comercio Automotor (CCA). Y con los cambios que implementó el Gobierno, muchos creen que el trámite es más barato, pero la realidad es otra: los gastos varían según el modelo, el origen del vehículo y, sobre todo, la provincia donde se haga.
El arancel principal se calcula como un porcentaje sobre la valuación fiscal del auto. Para los fabricados en Argentina es del 1%, mientras que para los importados asciende al 2%. Eso es solo la punta del iceberg. Después vienen los impuestos provinciales: en CABA y la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se aplica un impuesto de sellos del 3%. Y a eso hay que sumarle el informe de infracciones, el Formulario 13 y la verificación policial obligatoria. El resultado: el costo final puede ser muy distinto según el distrito.
La transferencia de dominio no es un simple trámite burocrático: es el único procedimiento que acredita legalmente la titularidad del vehículo y desvincula al vendedor de futuras responsabilidades civiles, penales o tributarias. Por eso, no conviene apurarse ni dejarse llevar por precios tentadores sin verificar todos los gastos.
El trámite se puede hacer en el registro donde está radicado el auto o en el del domicilio del comprador. El primer paso es completar una precarga online en el sitio oficial de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor (DNRPA) y luego pedir turno para la gestión presencial. Para eso, se necesita la Solicitud Tipo 08 firmada y certificada por el vendedor, el título del automotor, las cédulas vigentes, el DNI del comprador y la constancia de CUIT, CUIL o CDI. Además, la verificación policial es obligatoria y tiene una vigencia de 150 días hábiles.
Un dato que muchos ignoran: el libre deuda de infracciones ya no es obligatorio. Ahora solo se incorpora si el comprador lo pide. Pero ojo, porque si no se pide, el comprador podría heredar multas del dueño anterior. Así que mejor no escatimar en ese punto.
En resumen, antes de cerrar la compra de un usado, hay que sentarse a hacer números: valuación fiscal, porcentaje según origen, impuesto de sellos, y todos los adicionales. No es lo mismo transferir un auto en Córdoba que en Santa Fe, y la diferencia puede ser de varios miles de pesos. La recomendación de los expertos es consultar en el registro correspondiente antes de firmar cualquier boleto. Porque después, los llantos no sirven.

pa mi esto es otro choreo del sistema capitalista pa cagar al laburante impuestito por aca impuestito por alla mientras los ricos se rien compay revisa bien la valuacion fiscal porque te van a romper el orto abrazo de clase firmado ElCheViveEnMiCorazon
Para mí estos impuestazos provinciales son una estafa de los zurdos que quieren cobrarte hasta el aire que respirás. Transferir un auto debería ser rápido y barato pero te clavan costos ocultos que explotan tu presupuesto. Yo creo que hay que sacar a los chorros de la política y poner orden ¡basta de abusos!