En abril de 2025, la red de escuelas privadas Itinere, que nuclea a ocho colegios del conurbano bonaerense, tomó una decisión drástica: prohibir los celulares en toda la secundaria, incluso en los recreos. La medida, que se sumaba a la restricción ya vigente en primaria, buscaba combatir la crisis de salud mental que azota a los adolescentes. Pero un año después, los números muestran una realidad que espanta: el tiempo de pantalla de los pibes no bajó ni un segundo.
Las autoridades de la red, lejos de conformarse con la percepción de que los chicos volvían a jugar en los recreos, decidieron medir con datos concretos. Y lo que encontraron fue un baldazo de agua fría. Según el relevamiento realizado en 2026 sobre 654 alumnos de secundaria de seis colegios, los estudiantes pasan entre 5 y 5 horas y 45 minutos por día enganchados al celular. La cifra se mantiene prácticamente igual desde 2023, cuando empezaron a medir. “Son 73 días al año, el 21,6% del día”, disparan los investigadores en el informe.
“Si los pibes no usan el celular en el cole, ¿cómo es posible que el tiempo sea el mismo?”, se preguntan los expertos. La respuesta es tan obvia como alarmante: le roban horas al sueño y a otras actividades. “Le ganan tiempo por fuera del cole, le sacan tiempo al sueño por la noche”, explica el neurocientífico Alejo Barbuzza, parte del equipo liderado por el doctor Fabricio Ballarini, del Conicet y el ITBA.
Los datos se obtuvieron de los propios smartphones de los alumnos, con autorización de las familias. Durante las últimas dos semanas, los chicos mostraron su reporte de tiempo en pantalla. Muchos quedaron en shock al ver que pasaban siete, ocho o hasta nueve horas diarias. “Se agarran la cabeza, no lo pueden creer”, cuenta Barbuzza. Incluso hubo casos de 12 y 13 horas, aunque son minoría.
Las apps más usadas, por cuarto año consecutivo, son TikTok (52%), Instagram (19%) y WhatsApp (13%). El panorama es desolador: los pibes llegan mal dormidos, de mal humor, y el hábito no cambió. “El dato mata relato”, sentenció Darío Álvarez Klar, director general de la Red Itinere. “No alcanza con limitar el uso en el cole. El hábito no cambió. Colegio y familia somos patas de la misma mesa, y siempre esperamos que el otro ponga el límite”, agregó.
El directivo fue tajante: “No hay que demonizar la tecnología, pero lo que está mal es la cantidad de consumo. En los más chicos, las consecuencias no se ven de inmediato: los ves reactivos, enojados, ansiosos”. La investigación también vinculó el exceso de pantalla con problemas de salud mental, aunque los detalles son escalofriantes. La pregunta que queda flotando es: ¿cómo se corta este círculo vicioso cuando los padres también miran para otro lado?

Para mí esto huele a curro de los progres de siempre. Prohiben los celus en el cole y los pibes se clavan 5 horas de noche. Así nos va, con una juventud zombie que ni estudia ni labura. Los libertarios tenemos razón: necesitan orden, no zurdos de mierda.
para mi es tremendo los pibes miran 6 horas pantalla y los gorilas del sistema les echan la culpa a ellos JA el capitalismo les vende la distraccion y despues los castigan no reducen nada solo lo empujan a la noche unos genios la solucion es educar no prohibir basta de hipocresia