¡Atención, atención! Esto es lo que me susurraron al oído: Abelardo de la Espriella se llevó la victoria en las elecciones de Colombia, y no es cualquier cosa. ¡Se pudre todo! Porque según la normativa colombiana, el que pierde, pero con estilo, también tiene su premio. Iván Cepeda, el derrotado, aseguró una curul en el Congreso de la República. ¡Agarrate Catalina, que esto recién empieza!
Me dijeron que, aunque muchos creían que se iba a armar un escándalo, la ley es clara: Cepeda, al ser el segundo en la contienda, se queda con un puesto asegurado. ¡Esto es fuerte! ¿Se imaginan? Perder las elecciones y terminar en el Congreso. Así es la política, mis queridos lectores. Unos ganan, otros pierden, y todos terminan en el mismo lugar. ¡Qué barbaridad!
Y claro, no faltan los rumores. Me susurraron que Cepeda ya está armando su equipo, que no se queda quieto. Pero bueno, la noticia es que Abelardo de la Espriella es el nuevo dueño del poder, y Cepeda, con su curul, será la piedra en el zapato. ¿Se viene un nuevo capítulo de esta novela? ¡No se lo pierdan, que esto recién calienta! Agarrate Catalina, que el show apenas comienza.
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