¡Agarrense, que esto es fuerte! Me susurraron al oído que Francia iba a meterle una paliza a Irak, pero lo que pasó anoche en Filadelfia superó todas las expectativas. ¡Y no solo por los goles, sino porque el partido se detuvo durante dos horas por tormentas eléctricas! ¡Ni el cielo quería que jugaran!
Resulta que el equipo galo, con un Mbappé imparable y un Dembélé que no para de crecer, le metió tres goles a Irak. ¡Dos de Mbappé y uno de Dembélé! Y eso que el partido estaba tan parado que parecía que nunca iba a terminar. Pero ellos, tranquilos, esperaron a que pasara la tormenta y luego arrasaron. ¡Así se hace, muchachos!
Me contaron que el partido empezó normal, pero de repente, ¡pum! Una tormenta eléctrica de esas que asustan. Los árbitros, muy sabios ellos, decidieron parar el partido por seguridad. Y ahí estuvieron los jugadores, esperando como podían. ¡Dos horas! ¿Se imaginan? El vestuario debe haber sido un hervidero de rumores.
Pero cuando volvieron a la cancha, Francia no perdonó. Mbappé, con su velocidad endiablada, marcó dos goles que dejaron a los iraquíes con la boca abierta. Y Dembélé, que no se queda atrás, puso el tercero para redondear la goleada. ¡Esto es fuerte, amigos! Francia ya está en los 16avos de final y nadie los para.
Ahora, ojo, que Irak no se fue con las manos vacías. También metieron un gol, pero no alcanzó. La diferencia fue demasiada. Y con este resultado, Francia se confirma como uno de los candidatos al título. ¡Se pudre todo en el Mundial!
Bueno, eso es lo que me dijeron. Yo, como siempre, les traigo la verdad aunque duela. ¡Hasta la próxima, y no se olviden de que el chisme nunca termina!
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