En una historia que parece sacada de una película de piratas, un grupo de exploradores submarinos se llevó la sorpresa de sus vidas al toparse con un verdadero tesoro escondido en las profundidades del océano Atlántico. Nada menos que una barra de plata valuada en unos 100.000 dólares, que permaneció oculta durante más de 400 años bajo el mar. El hallazgo ocurrió frente a las costas de Florida y volvió a poner en el centro de la escena al legendario barco español Nuestra Señora de Atocha, considerado uno de los naufragios más valiosos de la historia.
La pieza recuperada es una barra de plata que formaba parte de la carga que transportaba el galeón cuando se hundió en 1622. El descubrimiento fue realizado por integrantes de Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions, una organización dedicada a la búsqueda y recuperación de tesoros históricos sumergidos. Según contaron los propios buzos, la barra fue localizada durante una inmersión realizada el 13 de junio pasado, en una zona donde previamente se habían detectado señales metálicas.
El buzo principal del equipo, Blake Baker, explicó que el hallazgo se produjo en la última inmersión de la jornada, cuando el día estaba a punto de terminar. «Fue en el último momento, cuando ya casi nos íbamos», relató. Por su parte, el capitán Drake Nicholas detalló que en un principio se usaron herramientas para inspeccionar la superficie del objeto y confirmar que efectivamente se trataba de plata. «Cuando vimos que era plata, la emoción fue indescriptible», agregó.
La importancia de este hallazgo es mayúscula: se trata de la primera barra de plata recuperada del Atocha en los últimos 27 años. La anterior había sido encontrada en 1999. «Ha pasado muchísimo tiempo», señaló Baker. «Tanto Drake como yo teníamos apenas dos años cuando apareció la última barra de plata. Es algo enorme para nosotros», remarcó, sin poder ocultar su emoción.
La barra pertenece a la carga del Nuestra Señora de Atocha, un barco español que navegaba rumbo a Europa transportando enormes riquezas provenientes de América. Entre los bienes que llevaba se encontraban lingotes de oro y plata, monedas, piedras preciosas, cobre, tabaco y otros productos de gran valor. Pero el viaje terminó en tragedia cuando una poderosa tormenta asociada a un huracán sorprendió a la embarcación cerca de los Cayos de Florida. El barco naufragó y gran parte de sus tesoros quedaron dispersos en el lecho marino.
El hundimiento del Atocha dejó un saldo devastador: de los 265 tripulantes que viajaban a bordo, solo cinco lograron sobrevivir. Los sobrevivientes consiguieron mantenerse con vida aferrándose a fragmentos de mástiles y restos de la embarcación que flotaban en la superficie, hasta ser rescatados al día siguiente. Desde entonces, el naufragio pasó a formar parte de la historia marítima española y se convirtió en uno de los tesoros más buscados por exploradores de todo el mundo.
La mayor parte de los restos del Atocha fue localizada en 1985 por el célebre cazatesoros Mel Fisher, quien dedicó años de su vida a la búsqueda del galeón. A pesar de aquel histórico descubrimiento, los especialistas estiman que aún permanecen bajo el océano cientos de lingotes de plata y miles de monedas que no fueron recuperados. Por ese motivo, las expediciones continúan explorando la zona con la esperanza de encontrar nuevas piezas de valor histórico y económico.
Tras ser recuperada, la barra fue trasladada al laboratorio de conservación de Mel Fisher en Key West, donde especialistas comenzaron un delicado proceso de restauración. La técnica utilizada, conocida como electrólisis, permite remover cuidadosamente las capas de sedimentos y corrosión acumuladas durante más de 400 años bajo el agua. «Este descubrimiento es un poderoso recordatorio de que el Atocha todavía guarda secretos», señalaron desde la organización encargada de la expedición, dejando abierta la puerta a futuros hallazgos que podrían cambiar la historia para siempre.

Para mí esto es un circo: los mismos que lloran por los pueblos originarios aplauden que estos buceadores se afanen la plata. ¡Los españoles robaron y estos hacen lo mismo! Patria y orden, carajo. Firmado: El Gaucho Nacionalista
Para mí, 100 mil dólares por una barra de plata del Atocha es una burla. Mientras los laburantes se mueren de hambre, los yankis se quedan con lo que es de los pueblos originarios. Esto huele a saqueo colonial, no a arqueología. Vergüenza debería darles.