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Salarios de hambre: tener empleo registrado ya no alcanza ni para ser pobre

Un relevamiento de los principales convenios colectivos revela que la mayoría de los trabajadores formales cobra por debajo de la línea de pobreza. El techo a las paritarias profundizó la precarización mientras el costo de vida se dispara.

Por Redacción El Sereno · junio 19, 2026
Salarios de hambre: tener empleo registrado ya no alcanza ni para ser pobre

Que tener un trabajo en blanco ya no es sinónimo de estabilidad es un secreto a voces. Pero lo que revelan los números de los principales gremios del país es una verdad incómoda: la mayoría de los empleados registrados ni siquiera llega a la línea de pobreza. El techo a las paritarias impuesto por el gobierno de Javier Milei dejó a los laburantes en la lona mientras la inflación devora cualquier aumento.

Según los últimos datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (Idecba), en mayo una familia tipo necesitó al menos $1.960.036 para no caer en la pobreza y $2.450.044 para ser considerada de clase media. Si además alquila un tres ambientes en la Ciudad, el umbral se dispara a $3.590.643. Frente a eso, los salarios de los convenios más representativos son un chiste de mal gusto.

Empecemos por los empleados de comercio, el gremio más numeroso. Las categorías más comunes pagan entre $1,2 y $1,3 millones brutos. Incluso los mejor pagados quedan entre $650.000 y $730.000 por debajo de la canasta básica total. Para llegar a clase media, la diferencia supera el millón de pesos. ¿Alquiler? Ni soñarlo.

Los choferes de camiones, históricamente un sector fuerte, tienen básicos que van de $980.000 a $1.017.000. Solo los operarios de grúas especializadas superan el $1,8 millón, pero son una minoría. En la construcción, ni el oficial especializado ($1.494.982) alcanza la línea de pobreza. Los ayudantes, con $1.313.259, están a años luz.

La industria metalúrgica no se salva. Un técnico de 5ª categoría cobra $1.271.959; un administrativo de 1ª, apenas $883.175. La brecha con la pobreza es de $690.000 para los técnicos y para los administrativos es directamente humillante: ganan menos de la mitad de lo que necesitan para ser clase media.

Uno de los casos más indignantes es el de las enfermeras. Las de piso y consultorios perciben $963.121 netos; obstétricas e instrumentadoras, $1.035.753. Tendrían que duplicar el sueldo para cubrir las necesidades básicas de una familia de cuatro. Mientras tanto, el gobierno libertario dice que hay que esperar, que la inflación baja, que el sacrificio vale la pena.

El único que zafa es el gremio bancario, con un salario inicial de bolsillo de $2.022.903. Pero incluso ese convenio, considerado el mejor del país, queda lejos de la clase media ($2.450.044) y muy lejos si hay que pagar alquiler ($3.590.643).

La paradoja es brutal: durante décadas, el empleo registrado era la puerta de entrada a la movilidad social. Hoy, tres de cada cuatro puestos nuevos son de servicios, según Fundar, y el sesgo antindustrial de los últimos gobiernos licuó la torta de ingresos. Y los libertarios, para justificar el ajuste, repiten el mantra de que hay que producir más antes de repartir. Pero mientras tanto, los laburantes se hunden.

La conclusión es inevitable: el modelo Milei profundizó la precarización de los que siempre estuvieron abajo. El techo a las paritarias no es una medida técnica, es una condena. Y la clase trabajadora, esa que votó el cambio, hoy está más cerca de la pobreza que nunca.

Comentarios

  1. Para mí, esto pasa por votar a zurditos que solo saben pedir impuestos. Trabajás toda tu vida y te pagan una miseria mientras se llenan los bolsillos con tu laburo. ¡Basta de corruptos! Vamos a tener que poner orden con mano dura.

  2. Para mí, esto huele a una estafa monumental: laburar en blanco y no llegar ni a la línea de pobreza es un curro del sistema. Los patrones se forran mientras nos dan migajas con paritarias de mierda. Yo creo que la única salida es la lucha sin cuartel, ¡a agarrar los fierros, compas! Columna 55.

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