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La desigualdad volvió a crecer: la mitad de los trabajadores gana menos de $900.000

Los datos oficiales del Indec muestran que volvió a ampliarse la distancia entre los sectores de mayores y menores ingresos. El ajuste sigue profundizando la desigualdad y consolidando una transferencia de recursos hacia las grandes empresas.

Por Redacción El Sereno · junio 26, 2026
La desigualdad volvió a crecer: la mitad de los trabajadores gana menos de $900.000

El Gobierno de Javier Milei insiste en presentar el ajuste fiscal como el camino hacia una economía que genera beneficios para todos. Sin embargo, los datos publicados este jueves por el Indec muestran lo contrario: la distribución del ingreso volvió a deteriorarse durante el primer trimestre de 2026, confirmando que el modelo del Gobierno implica una creciente concentración de la riqueza y el deterioro de las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras.

Los números también reflejan que los beneficios obtenidos por algunos sectores ligados a la exportación o las finanzas no derraman ni una gota hacia los trabajadores. Mientras las grandes empresas acumulan ganancias récord y los bancos continúan incrementando su rentabilidad, la mitad de los trabajadores ocupados percibe menos de $900.000 mensuales por su ocupación principal, un ingreso que resulta insuficiente frente al costo de vida actual.

La distancia entre quienes más tienen y quienes menos perciben volvió a ampliarse. Según el informe del Indec, el ingreso per cápita familiar del 10% más rico fue 15 veces superior al del 10% más pobre durante el primer trimestre de 2026. Si la comparación se realiza con el tercer trimestre de 2025, el último período equivalente sin el efecto del aguinaldo, la brecha pasó de 13 a 15 veces.

El deterioro también aparece reflejado en el coeficiente de Gini, uno de los indicadores más utilizados para medir la desigualdad. Cuanto más elevado es su valor, mayor es la concentración del ingreso. Luego de haber registrado un valor de 0,427 en el cuarto trimestre de 2025, el índice trepó hasta 0,442 en el primer trimestre de este año.

El crecimiento de la desigualdad tiene su principal explicación en el deterioro de los ingresos laborales. El informe oficial muestra que la mitad de los ocupados cobra menos de $900.000 por su trabajo principal, mientras en el 10% de mayores ingresos la mayoría supera ampliamente los tres millones de pesos mensuales. Pero esta división en 10 segmentos de la población no permite ver la concentración más importante, la de los grandes empresarios que representan menos del 1% de la población.

Las diferencias también aparecen con fuerza entre trabajadores registrados e informales. Mientras quienes cuentan con un empleo formal perciben un ingreso promedio de $1.443.176, quienes trabajan en la informalidad reciben apenas $664.320, menos de la mitad. La precarización laboral es cada vez más usada para reducir el costo laboral y aumentar la rentabilidad empresaria.

A esa desigualdad se suma la persistente discriminación hacia las mujeres trabajadoras. Según el propio Indec, el ingreso laboral promedio de las mujeres continúa ubicándose un 29,1% por debajo del de los varones, una brecha que incluso aumentó respecto de la mayor parte de los trimestres del año pasado.

Los datos del Indec desmienten el relato oficial según el cual el ajuste sería un esfuerzo transitorio cuyos beneficios alcanzarían a toda la sociedad. Mientras se licúan salarios y jubilaciones, se recortan partidas para salud, educación y políticas sociales, y avanza la precarización laboral, las grandes empresas de energía, los bancos, las grandes exportadoras del campo, los hidrocarburos y la minería continúan presentando balances con ganancias extraordinarias.

La concentración de la riqueza es el resultado de una orientación económica que descarga el peso del ajuste sobre los trabajadores para garantizar el superávit fiscal, sostener el pago de la deuda externa y preservar las ganancias del gran capital. En lugar de seguir garantizando negocios para los grandes grupos empresarios y el capital financiero, es necesario afectar sus ganancias para recomponer salarios y jubilaciones, crear empleo registrado y poner la economía al servicio de las necesidades de las grandes mayorías.

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Comentarios

  1. Para mí estos zurdos de mierda siempre llorando con el Indec. Si ganan poco es porque son vagos, yo laburo 14 horas y me sobra plata. Dejen de joder con la desigualdad y pongan a laburar a los planeros. Viva la libertad carajo!

  2. Para mí esto huele a choreo de guante blanco. El INDEC lo dice: la mitad de los laburantes cobrando dos mangos mientras los patrones se bañan en guita. No es ajuste, es robo a mano armada. Yo creo que hay que organizarse ya, basta de bancar a los privilegiados. ¡A tomar lo que es nuestro!

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