La Casa Rosada fue escenario esta tarde de una ceremonia que, lejos de ser un simple trámite burocrático, se convirtió en una demostración de poder y alianzas. El presidente Javier Milei le tomó juramento a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete de la Nación, en un acto que tuvo como protagonista inesperado al saliente Manuel Adorni.
El exfuncionario, que dejó el cargo en medio de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, se ubicó al lado de Santilli en el estrado y, al finalizar la jura, se fundió en un triple abrazo junto al flamante ministro y al propio Milei. Una imagen que, según analistas políticos, busca transmitir unidad en un momento de fuerte tensión interna.
La masiva asistencia de mandatarios provinciales y referentes partidarios fue la señal que buscaba el oficialismo: 14 gobernadores aliados y dialoguistas dijeron presente, entre ellos Jorge Macri (CABA), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Por el contrario, los opositores Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Ricardo Quintela no fueron invitados.
Del acto también participaron figuras del núcleo duro presidencial como Karina Milei, el asesor Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Pese a la concurrencia de la primera plana del PRO, incluyendo al diputado Cristian Ritondo, desde el entorno de La Libertad Avanza aclararon que este nombramiento no implica un acercamiento institucional con Mauricio Macri. El expresidente no fue invitado a la ceremonia, limitándose a saludar a Santilli de forma telefónica y a través de sus redes sociales.
Con este recambio, el Poder Ejecutivo busca dos metas urgentes: reimpulsar la estrategia de comunicación oficial y consolidar el vínculo con los gobernadores para garantizar la aprobación de las reformas legislativas pendientes en el Congreso. «A partir de este miércoles, Santilli coordinará la gestión de los ministros y mantendrá reuniones directas con las provincias», confirmaron desde el oficialismo.
La presencia de Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito, no pasó desapercibida. Mientras el exjefe de Gabinete se mostraba sonriente y abrazado al nuevo ministro, las críticas de la oposición no tardaron en llegar. «Es una falta de respeto que un funcionario denunciado por corrupción esté en un acto de asunción», dispararon desde sectores opositores.
Sin embargo, en el oficialismo prefirieron destacar la «fortaleza» de la nueva etapa. «Santilli tiene experiencia y capacidad de diálogo. Es el hombre indicado para articular con las provincias y destrabar las leyes que necesitamos», afirmó una fuente cercana al presidente.
La jornada dejó en claro que, más allá de los discursos, la política argentina sigue moviéndose en un tablero de alianzas y gestos simbólicos. El triple abrazo entre Milei, Santilli y Adorni quedará como la imagen de un gobierno que, pese a las investigaciones y las tensiones internas, busca mostrar un frente unido.

Para mí esto huele a la misma mugre de siempre: Santilli, Adorni y Milei abrazándose como si fueran dueños del país. Yo creo que nos están choreando el futuro con este circo. ¡A la calle a defender lo nuestro, no más farsas!
Para mí este triple abrazo con Adorni es un mensaje clarísimo: lealtad al mango. Santilli tiene los huevos que le faltan a la gilada. Los zurdos llorando como siempre, pero acá vamos a limpiar todo. Vamos Argentina carajo!