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De diosa de la TV a atender un surtidor: la vida oculta de Sandra Ballesteros en Entre Ríos

La actriz que brilló en Gasoleros y Resistiré dejó todo tras un viaje a la India. Hoy dirige un coro, cultiva su propia huerta y atiende la estación de servicio familiar en Villaguay.

Por Redacción El Sereno · julio 2, 2026
De diosa de la TV a atender un surtidor: la vida oculta de Sandra Ballesteros en Entre Ríos

La última vez que los argentinos vieron a Sandra Ballesteros en la pantalla chica fue en 2007, cuando interpretó a “Vicky” en la tira Lalola. Pero lo que pocos saben es que ese papel no solo marcó su salida de la televisión, sino el inicio de una transformación radical. A sus 46 años, la actriz que había sido la femme fatale de la ficción nacional decidió apagar las luces del set y encender las de una nueva vida en el interior profundo.

Hija única de Irma y Héctor, Ballesteros creció en un hogar ligado al servicio: sus padres eran dueños de una estación de servicio en Villaguay, Entre Ríos. Pero ella eligió otro camino. Su belleza y talento la llevaron a la cima: fue la musa de Eliseo Subiela en El lado oscuro del corazón, y tuvo papeles protagónicos en Gasoleros, Verano del 98 y Resistiré. Sin embargo, en el pico de su carrera, algo se quebró.

“No necesitaba tanta exposición ni transitar el ‘hacia afuera’”, confesó en su última entrevista, en 2022. Un viaje a la India le abrió una puerta espiritual que la llevó a replantearse todo. Cuando su padre le avisó que iba a vender la estación de servicio, ella no lo dudó: “Le dije casi sin pensarlo que no la vendiera, que yo me iba a hacer cargo”. Así, la diva de la pantalla se convirtió en la dueña de la YPF del centro de Villaguay, un local que fue refaccionado en 2019.

Pero su nueva vida no se limita a despachar combustible. Ballesteros encontró en la fe un pilar fundamental. “Dirijo un coro, monté un vía crucis viviente y un pentecostés con gente del lugar, que no son actores”, reveló. Pertenece al grupo de oración Abba Padre, en la Iglesia Santa Rosa de Lima, dentro de la Renovación Católica Carismática. “No quiero cantar ninguna otra cosa que no sea para Dios. Cuando canto algo para Él, me transporto al cielo y soy feliz y plena”, aseguró.

La actriz también se volcó a la naturaleza. Tiene una huerta orgánica que le provee alimentos frescos, y el excedente lo comparte con sus vecinos. Aunque en Buenos Aires era vegana estricta, la vida en el interior la llevó a flexibilizar su dieta para compartir asados con sus allegados, siempre con respeto por los animales. “Las verduras, frutas y legumbres son la base”, aclara.

¿Extraña los reflectores? Para nada. Ballesteros confesó que la televisión la “padecía”. “Me daba muchos nervios y ansiedad que no hubiera tiempo para estudiar, pero lo hacía porque era un trabajo”, explicó. Sin embargo, guarda un cariño especial por Resistiré, una novela que “rompió con muchos parámetros”. Hoy, su rutina transcurre entre el comercio, la fe y los encuentros cotidianos con su familia, a quienes visita casi a diario.

Hasta hace unos años, albergaba un profundo deseo: adoptar un niño o una niña de entre 10 y 15 años. El desenlace de ese proyecto permanece en la intimidad, resguardado de los focos mediáticos. Lo cierto es que Sandra Ballesteros encontró en Villaguay lo que buscaba: una vida de servicio, espiritualidad y paz interior. Lejos de los flashes, pero más cerca que nunca de sí misma.

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Comentarios

  1. Para mí esto es una cachetada a los zurdos de mierda que lloran por todo. Sandra labura en un surtidor mientras ellos piden planes. ¡Viva la libertad carajo! Así se hace, patriotas, dejando de lloriquear y rompiéndose el lomo. Los zurdos boludos no entienden el esfuerzo real.

  2. Para mí esto es la caradurez del capitalismo más rancio: Sandra laburando en un surtidor mientras los chetos de Recoleta se creen dueños de la cultura. Me parece una cachetada a los laburantes que tienen que elegir entre el arte y comer. ¡Viva la lucha de clases, carajo!

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