La muerte de María Rosa Fugazot dejó al elenco de Viejas chorras en shock. Ana Acosta, que compartía escenario con la legendaria actriz, rompió el silencio y contó detalles escalofriantes de sus últimos días. La gira que tenían planeada quedó en suspenso y el futuro de la obra es una incógnita.
“Habíamos terminado la temporada en el Picadilly y arrancábamos la gira, porque la idea era continuar hasta el verano para hacer temporada en Mar del Plata. Ahora no sé qué va a pasar”, confesó Acosta, visiblemente afectada. La actriz dejó claro que, para ella, seguir sin Fugazot es impensable: “Cuando alguien del elenco parte, a mí ya no me dan ganas. Ni siquiera puedo subirme al escenario porque empiezo a recordar y no la paso bien”.
Pero lo que más impacta es la radiografía de la situación económica que atravesaba Fugazot. “María Rosa estaba muy triste después de que falleció su hijo. Quedó devastada, pero le daba pelea. No sé qué pasó. Creo que la tenía muy mal esto de que se le terminaba el contrato y no estaba segura de qué iba a ser de su vida… Se la veía muy preocupada con eso”, reveló Acosta.
La actriz no dudó en poner el dedo en la llaga: “Trabajó 70 años y no tenía un techo. El techo que se compró se lo dio al hijo. No estaba enferma, pero este último tiempo estaba muy preocupada por su situación económica. Y lo cuento para que seamos conscientes de lo que nos pasa a los actores. Si no seguís trabajando, es muy difícil. Nadie puede vivir de la jubilación, pero para los actores es más complicado”.
El último encuentro entre ambas fue dos domingos antes de la partida de Fugazot. Acosta la había invitado a su cafetería para festejar un cumpleaños, pero la actriz no pudo asistir. “La última vez que la vi fue arriba del escenario y había hecho una función muy buena. Creo que ella sabía que se estaba despidiendo, de alguna manera… Esa preocupación sobre su futuro la tenía mal. Estaba muy tiradita porque no sabía qué iba a ser de su vida y dónde iba a ir a vivir”, recordó con dolor.
En medio de la tristeza, Acosta también encontró espacio para hablar de su nuevo emprendimiento: Fats Café, una cafetería en Caballito que abrió junto a su familia. El nombre surge de las iniciales de Fabián, Ana, Talia y Stefania. “Abrimos el año pasado en un terreno que habíamos comprado en 1998. En la pandemia, con mi marido decidimos que el próximo emprendimiento iba a ser al aire libre. Nuestra hija Stefi ya estudiaba para chef, por eso se nos ocurrió una cafetería”, explicó.
El local tiene una terraza y una parte semicubierta pensada para chicos con problemas de autismo y TDAH. “Pueden ir y venir a su gusto”, destacó Acosta, que además de actriz es diseñadora y dueña de Ana Acosta Moda, un comercio que mantiene hace 18 años en Once.
“Soy precavida. Es lo que aprendí de mis padres”, afirmó. Y es que, para ella, tener un ingreso extra es clave en un rubro tan inestable como el teatro. “Si no seguís trabajando, es muy difícil. Nadie puede vivir de la jubilación”, insistió.
Los recuerdos felices también asoman entre las lágrimas. “Nos la pasábamos muy bien. Nos reíamos mucho. En un ensayo, Cristina Tejedor dijo ‘mi concubina’ en vez de ‘mi concuñada’. Durante la función volvió a suceder y nos matamos de risa”, contó Acosta, que aún no sabe si la obra continuará. “Es una pena”, sentenció.

para mí es una vergüenza q fugazot este en la calle el sistema es una mierda kapitalismo asesino los fats deberian expropiar y repartir la guita entre todos los laburantes abajo los patrones firma el chino de la villa
Para mí esto es una locura lo de Fugazot, pero es culpa de los zurdos y los planeros que no laburan. Ella laburó toda su vida y mirá cómo termina, sin techo ni plata. Por suerte el café la salva, pero esto pasa por no defender la patria. Viva la libertad carajo!