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Cabo Verde: el pueblo que renació de la lava y desafió al gobierno para no morir

Chã das Caldeiras, un poblado de 950 almas dentro de un volcán activo, fue arrasado por una erupción en 2014. Pese a la orden oficial de no reconstruir, los vecinos volvieron a sus casas usando las mismas piedras volcánicas que casi los matan. Hoy, el turismo los salva.

Por Redacción El Sereno · julio 3, 2026
Cabo Verde: el pueblo que renació de la lava y desafió al gobierno para no morir

Este viernes la Selección Argentina enfrenta a Cabo Verde, un país insular frente a la costa de África que pocos conocen. Pero más allá del fútbol, hay una historia que merece ser contada: la de Chã das Caldeiras, un pueblo de 950 habitantes que vive dentro de la caldera del volcán más imponente del país, el Pico do Fogo, de 2829 metros de altura. El lugar es un imán para turistas de todo el mundo, pero también una bomba de tiempo.

La pregunta que se hacen todos los visitantes es la misma: ¿por qué carajo vivir ahí? La fertilidad de la tierra, el agua y el atractivo turístico son algunas respuestas. Sin embargo, el sentido de pertenencia es más fuerte que el miedo a morir bajo la lava. A lo largo de su historia reciente, la región sufrió más de 25 erupciones que obligaron a evacuar a la población. La última, el 23 de noviembre de 2014, duró casi tres meses y arrasó con las aldeas de Portela y Bangaeira.

“Fue difícil ver la aldea destruida, el pueblo perdió todo”, contaron desde Ecofunco, un hotel local. Las tierras agrícolas y viñedos quedaron sepultados. Los damnificados fueron trasladados a una aldea cercana, fuera del cráter. Pero cuatro meses después, desafiando toda lógica, volvieron. El gobierno de Cabo Verde intentó impedir la reconstrucción por el alto riesgo y el costo de las evacuaciones, pero los vecinos regresaron igual.

“Lo más difícil fue recuperar la vida que tenían”, recordó Antonio Monteiro, guía turístico del archipiélago. Algunos rescataron escombros; otros empezaron de cero. La fuerza de voluntad y la pasión por lo que ya habían construido fueron determinantes. Y acá viene la paradoja: la lava, que todo lo destruye, se convirtió en el material de reconstrucción. Las piedras volcánicas se usaron para levantar las casas, dándole al pueblo un aspecto único.

Con el tiempo, el gobierno optó por acompañar el proceso. Construyeron una segunda carretera (la única vía de acceso había sido destruida), una escuela primaria, una iglesia y alumbrado público, algo que antes no existía. También instalaron siete estaciones de monitoreo volcánico en colaboración con la Universidad de Cabo Verde y la Universidad de las Islas Canarias. Pero los desafíos persisten: el suministro eléctrico es limitado y muchas viviendas usan paneles solares.

A pesar de todo, los habitantes le sacaron jugo a la tragedia. Las rocas volcánicas se convirtieron en material de construcción y el turismo explotó. “La gente que regresó montó cabañas, barracas y empezó a recibir visitas”, contó Monteiro. Al principio los turistas iban y volvían en el día; ocho meses después, los locales ya los alojaban en sus casas. Así nacieron pensiones y hoteles, como Ecofunco, inaugurado en 2023, que no tiene restaurante propio para obligar a los huéspedes a consumir en el pueblo y contrata solo empleados locales.

“La mayoría de nuestros clientes son europeos, vienen a hacer caminatas y subir al Pico do Fogo”, explicaron desde el hotel. Alemanes, franceses y suizos encabezan la lista, atraídos por el senderismo. La temporada alta va de octubre a abril. Monteiro define el desarrollo turístico de Chã das Caldeiras como “embrionario”: un crecimiento incipiente, pero con vocación sostenible y comunitaria. En un entorno marcado por el fuego, el turismo se convirtió en el motor fundamental de la recuperación.

La historia de este pueblo es un ejemplo de resiliencia y de cómo la comunidad puede más que cualquier orden oficial. Mientras Argentina se prepara para el partido, vale la pena recordar que Cabo Verde no es solo fútbol: es un país de gente que renació de las cenizas.

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Comentarios

  1. Para mí esto es clarito: el capitalismo y el estado burgués siempre cagando al laburante. Los pibes de Chã das Caldeiras se bancan la lava y el gobierno les pone palos en la rueda. El turismo comunitario es la posta, no los políticos vendidos. ¡La tierra es del que la labura, carajo!

  2. che para mi estos negros de mierda se creen mas vivos que el gobierno el volcan los cago a lava y vuelven como si nada pero bueno al menos laburan no como los planeros el turismo los salva mejor que se sigan rompiendo el orto total son reacios viva la libertad carajo firmado elgauchopdao

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