El Gobierno de Javier Milei acelera el desmantelamiento del Correo Argentino con el objetivo final de privatizarlo. Las cifras son escalofriantes: 300 sucursales cerradas de un plan de 900, miles de retiros voluntarios, paritarias a la baja y pueblos enteros que pierden el único servicio estatal que los conectaba con el país.
“Es una política de achicamiento y vaciamiento. El correo es un servicio básico universal. Ellos quieren achicar la empresa para venderla ‘en buenas condiciones’”, denuncian desde la Federación Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECyT), el gremio que agrupa a los trabajadores.
Las provincias más castigadas son San Luis, Catamarca, Mendoza y Santiago del Estero. Justo las localidades más pequeñas y remotas, donde el Correo es a veces la única presencia del Estado. “Reducen el volumen de sucursales en pueblos donde no hay bancos, no hay Anses, no hay nada. La empresa estatal es la que tiene que cumplir con el servicio básico universal, si no esa gente tiene que trasladarse 100, 200 kilómetros. Ahí el correo es todo. Abarcamos todos los servicios, no es solo carta o paquetería, es la posibilidad”, explican los trabajadores.
En Neuquén, el intendente de Villa Manzano, Daniel Hernández, explotó contra el cierre definitivo de la sucursal local. “Yo ofrecí renovar el comodato, no se pagaba alquiler ni un solo peso en servicios. Todo lo absorbía el municipio. Pero ni siquiera eso alcanzó y la cerraron”, denunció. Los vecinos ahora tendrán que recorrer 60 kilómetros por ruta para llegar a la sucursal más próxima. “Nos duele profundamente porque sabemos lo que representa este cierre: pérdida de un servicio indispensable, incomodidad para los adultos mayores, dificultades para trabajadores, para emprendedores, para quienes necesitan cobrar o enviar documentación”, agregó.
En varias localidades, el servicio postal fue reemplazado por “puntos correo” que funcionan en comercios, pero según el gremio, el costo es mayor que mantener la oficina estatal. Los salarios de los trabajadores del Correo promedian los 900 mil pesos, con un mínimo de 700 mil. A los transportistas tercerizados se les paga 12 mil pesos la hora por una disponibilidad de 10 horas diarias.
La paritaria está en plena discusión y la empresa ofreció un miserable 6,6% de aumento, que fue rechazado de plano. “Estamos hablando de trabajadores que todos los días sostienen un servicio esencial en todo el país y que hoy cobran $700.000. Frente a esa realidad, una oferta del 6,6% es una burla”, afirmó Alberto Cejas, secretario general del gremio, que reclama un 15%.
El escenario se completa con 6 mil retiros voluntarios y 300 despidos en el marco del plan de achicamiento. El objetivo final es privatizar la empresa mediante la venta del paquete accionario y también de los edificios de las sucursales. Para colmo, en diciembre se incorporó una flota de 240 robots con inteligencia artificial para clasificar paquetería, una tecnología única en la región. Desde el gremio interpretan la inversión como una puesta a punto para la privatización: “El que la compre va a tener una empresa con la última tecnología incorporada, no va a requerir inversión en modernizar”, concluyen.

Para mí el Correo Argentino es un curro sindical de la casta. Milei hace bien en cerrar esas 300 sucursales inútiles. Los zurdos quieren seguir choreando con nuestra plata. Que compren Starlink, vagos. ¡Viva la libertad, carajo!
che milei es un hdp cerrar 300 sucursales del correo deja a todo el interior aislado esto es para regalarle el servicio a los amigos como siempre vergüenza de gobierno se están robando hasta los sellos firmado el zurdo