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Dibu Martínez, en la cuerda floja: busca una atajada que lo salve del desastre en el Mundial

Recibió cinco goles en nueve remates al arco. La autocrítica, la presión interna y el trabajo para dejar atrás esa marca ante Suiza. El arquero argentino siente que está en deuda con el equipo.

Por Redacción El Sereno · julio 10, 2026
Dibu Martínez, en la cuerda floja: busca una atajada que lo salve del desastre en el Mundial

KANSAS CITY (Enviado especial).— Emiliano Martínez fue uno de los que más festejó la remontada contra Egipto. Se abrazó con todos después del tercer gol, miró al cielo cuando el árbitro marcó el final y recién ahí soltó toda la tensión. Pero la alegría no fue completa, y se notó incluso durante los festejos. Después de recibir dos goles en apenas dos remates al arco, y mientras sus compañeros celebraban en el círculo central, caminó lentamente hacia Mostafa Shobeir, felicitó al arquero egipcio y recién después se unió al racimo de futbolistas, muy lejos de la euforia de otras veces.

“Sentí que no pude ayudar a nadie”, dijo unos minutos después. La frase pasó casi inadvertida en medio del desahogo por la clasificación, pero explicó el momento que atraviesa uno de los grandes referentes de este equipo. Dibu siente que todavía está en deuda con el grupo. Frente a Suiza buscará mucho más que el pase a las semifinales: irá por esa atajada que todavía siente que le falta. La que le permita recuperar la confianza que durante tantos años transmitió cada vez que se puso el buzo de la selección.

El marplatense había llegado a este Mundial después de una recuperación contrarreloj y con un objetivo muy claro: bajar todavía más la cantidad de goles recibidos respecto de Qatar. Sin embargo, hasta ahora está viviendo un torneo muy distinto al que imaginaba. “Necesito ayudarlos un poco más, ellos me están salvando muchos partidos, así que me voy a mentalizar en ayudarlos yo a ellos”, sostuvo. Las estadísticas siempre fueron importantes para él. Las sigue de cerca, las consulta todo el tiempo y muchas veces termina evaluando sus actuaciones con esos números. Esa exigencia lo empuja a mejorar, aunque también le agrega una presión que no siempre le juega a favor.

Los datos reflejan buena parte de su frustración. En cinco partidos le llegaron nueve veces y le convirtieron cinco goles. Atajó cuatro disparos y tiene un porcentaje de salvadas del 44,4%, el quinto más bajo entre todos los arqueros del torneo. Solo Monir Chamakh, de Marruecos; Aymen Dahmen, de Túnez, y los uzbekos Utkir Yusupov y Abduvohid Nematov terminaron con un registro inferior. De las selecciones que siguen en carrera, Dibu es el que menos atajó en relación con las veces que le llegaron.

Pese a no mostrar la solidez de otros tiempos, Argentina sufrió pocas llegadas en lo que va del Mundial. El problema es que más de la mitad terminaron en gol. Dibu no tuvo responsabilidad directa en ninguno, ni cometió errores que lo dejaran señalado, pero tampoco apareció con esas atajadas que durante años le dieron a la selección la sensación de que siempre tenía una vida más. Todavía no brindó esa seguridad que durante mucho tiempo les dio tranquilidad a sus compañeros y también a los hinchas.

Nadie dentro de la selección, de todos modos, pone en duda su lugar. Mucho menos Lionel Scaloni. La fractura en el dedo anular de la mano derecha, sufrida pocas semanas antes del Mundial, no le permitió entrenarse con normalidad durante gran parte de la preparación. Se perdió los amistosos frente a Honduras e Islandia y recién antes del partido con Cabo Verde volvió a participar de las prácticas de fútbol. Cuando el entrenador le pidió que no apurara la recuperación también le dejó en claro que su titularidad no corría riesgo. Pero Dibu nunca se conformó con llegar. Quiere volver a sentirse bien dentro de la cancha. Por eso fue el único de los habituales titulares que también estuvo frente a Jordania, mientras el cuerpo técnico le daba descanso al resto antes de los partidos de eliminación directa.

Pero el que más se exige es él. Desde 2018 trabaja con el británico David Priestley, un especialista en entrenamiento mental que lo acompaña desde antes de llegar a la selección. A eso le suma horas de video para revisar cada una de las jugadas en las que le llegaron al arco, corregir detalles técnicos y de ubicación y redoblar el trabajo en cada práctica junto a Martín Tocalli, el entrenador de arqueros. Está convencido de que ese partido que todavía le falta también empieza a ganarse en la semana.

Ya más tranquilo, Dibu también se permitió reírse un poco de lo que había vivido. Compartió un carrusel en Instagram y cerró la publicación con la imagen de una persona tomándole la presión a otra. “¿La última foto es lo que pasamos todos, no?”, escribió. En la intimidad de la selección lo tomaron como una buena señal. Después de varios días preocupado por su nivel, verlo reírse un poco también les llevó algo de calma.

La comparación con Qatar también deja en claro por qué se pone una vara tan alta. En aquella Copa del Mundo tampoco le llegaron demasiado. Arabia Saudita le pateó dos veces y marcó las dos; México remató una sola vez y no pudo vencerlo; Polonia ni siquiera acertó al arco; Australia llegó dos veces y convirtió una; Países Bajos aprovechó sus dos remates; Croacia volvió a patear dos veces y no pudo vencerlo; Francia terminó con dos goles sobre cinco disparos.

La diferencia fue que apareció en los momentos clave. Atajó dos penales en la definición con los neerlandeses para meter a Argentina en semifinales, volvió a responder en la definición frente a Francia y además dejó dos de las atajadas más recordadas de la historia de la selección: la de Garang Kuol para evitar el tiempo suplementario frente a Australia y la de Randal Kolo Muani en el último minuto de la final. Ahora intentará algo parecido: ir de menor a mayor y volver a ser decisivo para que Argentina siga en carrera.

Suiza puede darle el partido que viene esperando desde que empezó el Mundial. El conjunto europeo necesitó 3,6 remates al arco para convertir un gol en este torneo, más que todos los rivales que enfrentó Argentina hasta ahora. Argelia, Austria y Cabo Verde precisaron tres exactos; y Egipto, 3,2. Si el partido sigue esa lógica, seguramente tendrá una o dos chances para demostrar que sigue siendo el de siempre. Y eso es justamente lo que viene buscando desde el debut.

En un cruce como el del sábado, cualquier arquero elegiría no tener trabajo y que su equipo resolviera la clasificación sin sufrir. Dibu también. Pero sabe que una o dos atajadas pueden cambiar mucho más que el rumbo del partido. Pueden cambiar también su historia en este Mundial. Y devolverlo al nivel que lo convirtió en un arquero de época.

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Comentarios

  1. para mí esto huele a opereta de la FIFA y los medios vendidos. Dibu es un pibe del pueblo y ya lo quieren crucificar por cinco goles truchos. yo creo que se van a querer matar cuando vuelva a atajar todo. Vamos Argentina carajo, a cagarlos a todos.

  2. Para mí el Dibu es un desastre total, no ataja ni una. Me parece que está en la cuerda floja porque recibió cinco goles en nueve remates, esto huele a que nos va a costar el Mundial. Yo creo que debería estar en la banca, los zurdos lo bancan por moda pero la realidad es que no da una. ¡Fuera Dibu, viva la patria!

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