Tanaguarena, Venezuela.- Lo que alguna vez fue un edificio de 12 pisos ahora parece una construcción de cuatro. El resto quedó sepultado bajo una montaña de hormigón después de los terremotos del 24 de junio. En ese infierno de cemento comprimido, donde antes había departamentos, pasillos y una barbería, los rescatistas argentinos del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) avanzan centímetro a centímetro.
Entre los escombros, los brigadistas encuentran recuerdos desgarradores: un peluche cubierto de polvo, un boletín de calificaciones, un papel que dice “Feliz día, papi”. “Es durísimo ver y entender quién vivía ahí, dónde vivía un músico, dónde vivía una familia con niños”, relata Cristian Luccisano, uno de los integrantes del equipo argentino.
El CEPA fue destinado de inmediato al OPP-25, uno de los edificios con mayor cantidad de víctimas. El ruido de taladros y grúas no cesa. A pocos metros, una vivienda funciona como punto de resguardo temporal de los cuerpos recuperados, bajo un protocolo que impide filmaciones para preservar la intimidad de las víctimas.
Uno de los sectores concentra toda la atención: debajo de una enorme viga creen que permanece atrapada una niña. Su abuelo, que ya logró sacar con vida a su esposa y a su hija, espera desde hace días. Con casco, guantes y una maza, trabaja como un rescatista más, sin importar los cortes ni el polvo.
Daniel Iglesias, otro integrante de CEPA, acaba de salir de un estrecho túnel abierto entre dos losas. Lleva el rostro cubierto de polvo y recupera el aire tras permanecer casi media hora bajo los escombros. “Estamos intentando sacar una viga que aprisiona un artefacto de cocina. Detrás de eso, posiblemente haya una cama con una niñita. Su abuelo está siempre acá, solicitándonos que lo asistamos. Hoy nos pusimos como objetivo poder recuperar a esa nieta”, relata.
La desesperación de las familias sorprende incluso a los más experimentados. “Es increíble cómo la gente con solo una maza hace un hueco gigante que a nosotros nos llevaría horas”, agrega Daniel.
El jefe del operativo, Esteban Chalá, describe la dimensión de la tragedia: “Era enorme. Catorce pisos, 16 departamentos por piso y en la planta baja una galería comercial con un salón de fiestas infantiles. Allí estaba transcurriendo una fiesta. Ya pudimos recuperar siete cuerpos de los niños que estaban en esa fiesta. Todavía nos faltan muchos”.
Los trabajos se desarrollan en ocho frentes simultáneos. “Convivimos con sus familiares, muchos ayudando, que nos van indicando los departamentos y los lugares. Encontramos a mucha gente en los pasillos, en los conos de escalera”, explica Chalá.
El edificio colapsó en segundos. “Alguna gente con el primer sismo llegó a salir del departamento y alcanzar los pasillos, pero cuando vino el segundo sismo colapsó rápidamente. No dio tiempo a nada. Por eso encontramos mucha gente en las camas”, cuenta.
Recuperar un solo cuerpo puede demandar medio día. “Nos ha llevado 10, 12 horas de trabajo retirar un solo cuerpo”, resume Esteban. Hasta ahora, solo en el OPP-25, el equipo argentino ya recuperó más de 60 cuerpos.
Luccisano reconoce que nunca imaginó enfrentarse a una tragedia de esta magnitud. “Hoy llevamos devueltas 50 víctimas a las familias para que les puedan dar un poco de paz a los que se quedaron”.
Mientras tanto, Daniel vuelve a colocarse el casco. “No lo pienso dos veces. Nunca. Si lo pensás dos veces, tal vez no lo hacés”.
En la zona costera de La Guaira, la emergencia empezará lentamente a entrar en una nueva etapa. Las máquinas comenzaron a retirar escombros, que son trasladados hacia las playas. Se habla de que uno de los planes es tirarlos al mar. Pero en el OPP-25, el tiempo corre lento. Gran parte del edificio continúa sepultado bajo tierra, y los rescatistas saben que el trabajo no terminará en días, sino en meses o años.

Para mí estos terremotos no son casualidad, eh, es el capitalismo destruyendo el planeta. Mientras los yankis especulan con la reconstrucción, los rescatistas argentinos son héroes del pueblo. Viva la solidaridad internacional contra el imperialismo, carajo. La niña va a aparecer, esas viejas energías de la revolución la protegen.
ay dios mio ojala aparezca esa nena pero para mi a los kukas q bancan a maduro les parto el alma siempre los argentinos salvando a los demas mientras aca nos dejan solos esto huele a que el gobierno kirchnerista los mando para lavar su imagen