Buenos Aires, julio de 2026. Por tercer mes consecutivo, la inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a dar un respiro, aunque el bolsillo de los argentinos sigue sufriendo. El Instituto de Estadística y Censos porteño confirmó este jueves que el Índice de Precios al Consumidor de junio se ubicó en 1,8%, una baja de 0,3 puntos porcentuales respecto al 2,1% registrado en mayo.
El dato no es menor: por primera vez desde agosto del año pasado, el indicador logró perforar el piso del 2%. Sin embargo, los rubros que más castigan a las familias no dan tregua. Vivienda, alimentos, salud, transporte y mantenimiento del hogar volvieron a ser los principales impulsores del alza, en una canasta que no da respiro.
En lo que va del año, los precios acumulan una suba del 16% en la Ciudad, mientras que la medición interanual —comparada con junio de 2025— se disparó al 32,6%. Números que, para el ciudadano de a pie, se traducen en un poder adquisitivo cada vez más licuado.
Las consultoras privadas ya proyectan que la inflación nacional, que el Indec dará a conocer el martes próximo, podría ubicarse en un rango similar, aunque advierten que la presión sobre los alimentos y los servicios públicos seguirá siendo el talón de Aquiles de la economía.
“La desaceleración es leve y no debe celebrarse como un triunfo. Todavía estamos lejos de una estabilidad real”, señalaron analistas de la consultora EcoGo, que estiman un IPC nacional de entre 2% y 2,3% para junio. Por su parte, desde la Fundación Libertad y Progreso proyectan un 2,1% mensual, mientras que C&T Asesores Económicos prevé un 2%.
El dato porteño suele ser un anticipo de lo que ocurrirá a nivel nacional, aunque no siempre es una correlación exacta. El rubro de vivienda, que incluye alquileres, expensas y tarifas, fue el que más incidió en el índice de junio, con un incremento cercano al 3% mensual. Le siguen alimentos y bebidas, con subas en lácteos, carnes y panificados.
El gobierno nacional, mientras tanto, insiste en que la inflación está en un sendero descendente, pero los números interanuales —que superan el 30%— muestran que la batalla contra el aumento de precios está lejos de ganarse. En los pasillos de la Rosada, aseguran que el dato de junio confirmará la tendencia a la baja, pero los economistas más críticos advierten que la inercia inflacionaria sigue siendo alta y que cualquier relajación fiscal o monetaria podría volver a disparar los precios.
Para los vecinos de la Ciudad, la realidad es otra: el salario no alcanza y los precios no dan tregua. Mientras los funcionarios se felicitan por la “desaceleración”, los bolsillos siguen sintiendo el impacto de un semestre que acumuló un 16% de aumento.

Para mí este 1,8% es puro verso gorila, maquillaje de los ricos para festejar mientras el salario se va al carajo. Yo creo que la inflación porteña no refleja el hambre popular, esto huele a ajuste disfrazado. ¡Aguante la lucha obrera, carajo!
para mi 1,8% es una joda se desacelero un pingo el curro K sigue choreando mientras nosotros la remamos 32,6% anual y festejan estos hdp milei ya los va a limpiar a todos