La economía argentina vive una paradoja que enciende todas las alarmas. Por un lado, los sectores más competitivos –agro, petróleo de Vaca Muerta y minería– están liquidando dólares a un ritmo récord. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que estos tres complejos ingresarán 57.168 millones de dólares en 2026, superando el récord anterior de 2022. Solo en el primer semestre ya entraron 27.375 millones. Sin embargo, los datos oficiales del Banco Central muestran una realidad que contrasta: la autoridad monetaria apenas pudo comprar 9.756 millones de dólares en el mercado de cambios hasta mayo. En el mismo período, las personas humanas –es decir, los ahorristas comunes– adquirieron 14.033 millones. Más que el propio Banco Central.
La comparación es brutal y expone las dificultades del Gobierno para convertir el aluvión de divisas en reservas internacionales. Como dijo el ministro de Economía, la diferencia entre comprar dólares y acumular reservas es clave. Pero acá, al Gobierno se le complican ambas. Mientras las personas se dolarizan a mansalva, el Banco Central que dirige Santiago Bausili corre de atrás. En criollo: el sector privado absorbió más dólares que el propio Estado, en un contexto de apertura de la cuenta capital y flexibilización total para comprar divisas.
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Tomás Rodríguez Zurro, Guido D’Angelo y Julio Calzada, consolida por primera vez las proyecciones de los tres sectores. La magnitud es significativa: 57.168 millones de dólares, por encima de los 56.722 millones de 2022 y los 50.381 millones de 2025. Este cambio estructural, con el peso creciente de la energía de Vaca Muerta y la minería, estabiliza un flujo históricamente dominado por el agro y su estacionalidad. Pero la evolución de las reservas no acompaña.
Según el Informe Cambiario del BCRA, en mayo el Banco Central compró 2.601 millones de dólares, mientras las personas humanas adquirieron 2.667 millones. De esas compras, 1.804 millones fueron en billetes y 408 millones en giros sin destino específico. En el acumulado anual, la tendencia se replica: 9.756 millones del BCRA contra 14.033 millones de las personas. Ni siquiera incluye la dolarización de empresas y la remisión de utilidades.
El dato más preocupante es que, a pesar del récord de ingresos, el Banco Central no logra acumular reservas. La proyección de la Bolsa indica que el segundo semestre ya no muestra el enfriamiento típico, gracias a la energía y la minería. Pero hasta ahora, esa mayor disponibilidad no se traduce en reservas. El agro sigue siendo el principal generador, con 34.897 millones estimados para 2026, aunque con precios internacionales a la baja. La minería, en tanto, podría superar los 9.000 millones de dólares, con un crecimiento del 88% en el primer cuatrimestre. Y Vaca Muerta impulsa un superávit energético histórico de 6.987 millones en el primer semestre, con exportaciones creciendo 52%.
El problema es que, mientras los dólares entran, se van por otro lado. La política de dólar barato y la apertura cambiaria benefician a los ahorristas, pero dejan al Banco Central con las manos vacías. La pregunta que flota en el aire es: ¿para qué sirve un récord de liquidaciones si el Estado no puede retener las divisas? La ilusión del dólar barato se sostiene con reservas que no llegan.

Para mí esto es un choreo a mano armada. Mientras los laburantes se parten el lomo, el BCRA compra miseria y las personas se dolarizan porque este gobierno de zurdos infiltrados no da ni una. Kukas del orto, devuelvan la guita al país.
Para mí esto huele a choreo de manual. El campo y Vaca Muerta liquidan récords pero el BCRA compra dos mangos mientras las personas se dolarizan como locas. Yo creo que el gobierno es un títere de los empresarios, siempre la misma historia: la guita se la llevan los de siempre y el pueblo se queda con las sobras. ¡Basta de hacerse los boludos!