En un clima de expectativas y urgencias, los máximos responsables de Banco Galicia, Adecoagro y Cargill se sentaron en la Exposición Rural de Palermo y largaron un pronóstico que sacude el tablero económico: la agroindustria argentina podría generar un ingreso extra de 25.000 millones de dólares en los próximos diez años. ¿El truco? Bajar la presión impositiva, mejorar la infraestructura y, sobre todo, dar señales de que las reglas del juego no van a cambiar de la noche a la mañana.
Gastón Bourdieu, presidente de Banco Galicia, fue el encargado de soltar el número: “Un trabajo de la Fundación Producir Conservando muestra que si se reducen impuestos y se invierte en rutas y ferrocarriles, podemos aumentar la producción de granos, carnes y lácteos y sumar 25.000 millones de dólares de divisas adicionales”. El dato no es menor: en 2025, las exportaciones agroindustriales ya superaron los 51.000 millones de dólares y representaron el 60% de las ventas externas totales de bienes.
Pero los ejecutivos no se quedaron en el optimismo. Bourdieu recordó con crudeza el historial económico del país: “Tuvimos diez default y cuatro o cinco confiscaciones de depósitos. Eso explica por qué Uruguay tiene 73 puntos de riesgo país y nosotros todavía 400”. La falta de confianza, dijo, es el principal freno para que fluya el crédito y la inversión.
Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, fue más allá y señaló un sector que está estancado hace casi 30 años: la lechería. “Hoy producimos la misma cantidad de leche que en 1998, 11.000 millones de litros. Y esta primavera vamos a tener un millón de litros más, pero no hay capacidad industrial para procesarlos”, advirtió. Empresas como SanCor y Verónica, en crisis judicial y laboral, son el cuello de botella que impide despegar.
Fernando García Cozzi, presidente de Cargill Argentina, apuntó directamente contra las retenciones, a las que calificó como “un impuesto a la exportación”. “No se puede pensar en un aumento de la producción mientras exista ese impuesto. Un productor planificaba su cosecha en octubre y en marzo se encontraba con que le aumentaban las retenciones”, denunció. Y remató: “Al productor le tiene que ir bien, es el eje de todo”.
Los tres coincidieron en que el gobierno de Javier Milei está dando pasos en la dirección correcta, pero que falta “restablecer la confianza” más allá de un período presidencial. Bosch reclamó una ley de semillas que proteja la propiedad intelectual y una ley de tierras que elimine las restricciones a inversores extranjeros. García Cozzi destacó que dos empresas competidoras, Louis Dreyfus y ACA con Molinos Agro, ya anunciaron inversiones por 1.000 millones de dólares en Bahía Blanca y Timbúes, pero que se necesitan señales de largo plazo.
La infraestructura también fue un punto crítico. “Los que salimos a la ruta sabemos que tenemos que ir cada vez más despacio”, dijo Bosch. Bourdieu puso como ejemplo a Australia, donde el sector privado participa con financiamiento de largo plazo en rutas y ferrocarriles. García Cozzi sumó: “Mejorar el transporte ferroviario de cargas permitirá aumentar la producción en zonas alejadas de los puertos”.
Para cerrar, Bourdieu tiró un dato que busca desmentir el mito de que el campo no genera empleo: “Un estudio de la Fundación Producir Conservando, coordinado por Juan José Llach, mostró que el campo ocupa al 36% de la mano de obra del sector privado, en forma directa e indirecta. En Estados Unidos hicieron una investigación similar y dio 30%”.
El mensaje es claro: la plata está ahí, pero hay que soltar las trabas. ¿Estará el gobierno dispuesto a escuchar?

Para mí esto huele a que los zurdos van a llorar, pero la plata la generan los que laburan, no los políticos vagos. 25 mil millones si bajan impuestos, claro que sí, vamo arriba productores, a llenar el país de dólares. Basta de impuestazos que nos roban el futuro, viva la libertad carajo, firmado El Gaucho Inmortal.
Para mí estos CEOs del agro son unos caraduras, quieren bajar impuestos para chorearse 25 mil millones de dólares mientras el pueblo se caga de hambre. Me parece que son unos explotadores de mierda, viva la reforma agraria carajo.