La Gran Manzana está sitiada. No por extraterrestres ni por superhéroes, sino por una plaga de ratas que crece sin freno. Y el origen de esta invasión, según expertos, se remonta a una decisión municipal tomada hace más de medio siglo: reemplazar los contenedores metálicos por bolsas de plástico.
Antes de 1971, los neoyorquinos tiraban su basura en cubos de metal con tapas herméticas. Esos recipientes eran una fortaleza contra los roedores: las ratas no podían acceder a los residuos. Pero ese año, el Ayuntamiento autorizó dejar las bolsas de plástico directamente en la calle. La medida simplificó la recolección para los trabajadores de saneamiento, pero también se convirtió en un banquete para las ratas.
Los controladores de plagas lo advierten desde hace décadas: las bolsas de plástico son papel picado para estos animales. Las ratas las rompen con facilidad y encuentran todo lo que necesitan para sobrevivir: apenas 30 mililitros de agua y 30 gramos de comida al día. Un grifo que gotea y unas migajas de papas fritas les bastan.
La ciudad intentó dar marcha atrás. En 2023, el entonces alcalde Eric Adams anunció que el 89% de las calles residenciales podrían volver a los contenedores cerrados. Pero el plan implicaba una inversión millonaria y eliminar miles de espacios de estacionamiento. Finalmente, en marzo de 2024 entró en vigor un reglamento que obliga a todos los negocios a usar contenedores. Hoy hay 1,1 millones de contenedores oficiales, pero la batalla recién empieza.
El actual alcalde, Zohran Mamdani, prometió que para 2031 todos los residuos de la ciudad serán gestionados con contenedores. Mientras tanto, expertos en control de plagas recorren restaurantes y viviendas para educar a los vecinos. Y los números dan algo de esperanza: desde noviembre de 2024, cada mes se registraron menos avistamientos de ratas que el mismo mes del año anterior. En lo que va de 2026, las solicitudes de servicio por ratas cayeron un 23% respecto al mismo período de 2025.
Pero la plaga no es nueva. Las ratas pardas, originarias del norte de China y Mongolia, llegaron a Nueva York en barcos mercantes a mediados del siglo XVIII. Hoy, después de los humanos, son los mamíferos más numerosos del planeta: viven en todos los continentes menos en la Antártida. En Nueva York, un estudio reveló que en 1969 habitaban el 11% de la ciudad; para 2023 ya estaban en el 90%. Los especialistas estiman que hay entre 500 mil y 2 millones de ratas en la metrópolis.
El peligro no es solo estético. Las ratas transmiten infecciones bacterianas como leptospirosis y salmonelosis, y causan lesiones físicas: cada año, unos 100 neoyorquinos denuncian haber sido mordidos. La ciudad sigue luchando contra una crisis que ella misma alimentó hace más de 50 años.

Para mí esto es claramente el capitalismo yanki de mierda que cambió contenedores por bolsitas de plástico para ahorrar dos mangos y ahora las ratas se cagan de risa mientras los laburantes sufren. Yo creo que deberían volver a los contenedores comunitarios ya, ¡abajo el sistema!
Para mí esto es lo que pasa cuando dejás que los progres zurdos manejen la ciudad. ¡Volvé a los contenedores de metal, che! La inmigración y las políticas blandas arruinaron Nueva York. Los ratones son el símbolo de esta decadencia. ¡A limpiar con mano dura, carajo!