¡Esto es fuerte! Me dijeron, me susurraron, que el futuro de la humanidad está en juego. En su columna en Infobae a la Tarde, Tomás Trapé destapó la olla de la inteligencia artificial. ¿Se pudre todo? ¡Agarrate Catalina, que viene la superinteligencia!
Resulta que hay una carrera, una lucha de egos y de millones, por ver quién domina el próximo gran salto tecnológico. Me contaron que mientras unos hablan de robots que nos van a reemplazar, otros sueñan con una inteligencia que nos supere a todos. ¡Es la guerra, pero sin balas!
Y acá viene lo bueno: no todos piensan igual. Hay dos bandos, como en el fútbol. Unos quieren un progreso controlado, con robots que nos ayuden. Otros, los más locos, quieren soltar la bestia y dejar que la inteligencia artificial vuele sola. ¿Se dan cuenta de lo que estoy diciendo? ¡Esto es fuerte!
Me dijeron que Trapé habló de tensiones, de distintas concepciones sobre el progreso. Y yo me pregunto: ¿quién se va a quedar con el chiche? Porque, chicos, el que defina el futuro, ese se lleva el premio. Y mientras tanto, nosotros, los mortales, mirando para arriba.
No sé ustedes, pero yo me agarro la cabeza. Porque escuché que ya hay robots que escriben noticias, que hacen cirugías, que manejan autos. ¿Y si un día se despiertan y dicen: ‘hasta acá llegamos’? ¡Agarrate Catalina! Me susurraron que esto recién empieza. La carrera por la superinteligencia es real, y el final, nadie lo sabe.
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