¡Atención, atención! Me llegó un rumor que me revolvió el estómago: que en las elecciones había pasado algo raro, que el triunfo de De la Espriella era producto de un fraude. ¡Pero agárrate Catalina, que el procurador Gregorio Eljach salió a hablar y lo desmintió todo! «No hubo ningún fraude», me dijeron desde el Ministerio Público, y con todas las letras: «Ninguna manifestación de adulteración».
¡Esto es fuerte! Porque si algo saben es que en la Argentina nos encanta sospechar de todo. Pero Eljach, con su voz seria, me susurraron que insistió en que las instituciones tienen mecanismos de control y verificación para atender las reclamaciones ciudadanas. «No existe nada irregular», repitió, como queriendo convencer a los más incrédulos.
¡Se pudre todo! Porque mientras algunos todavía hablan de votos truchos y urnas bailando, el jefe del Ministerio Público asegura que el proceso electoral fue limpio. «Las denuncias se atienden, pero no hay evidencia de adulteración», me confirmaron cerca del procurador. ¿Entonces? ¿De dónde salió el runrún?
Yo no invento, solo cuento lo que me dijeron. Y lo que me dijeron es que Eljach está firme: las elecciones fueron transparentes, y el triunfo de De la Espriella es legítimo. Así que, los que esperaban un escándalo, se van a quedar con las ganas. ¡Agarate Catalina, que esto sigue dando que hablar!
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