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Jubiladxs de Fiske Menuco: la lucha que hereda la juventud

Crónica de un miércoles de protesta en General Roca, donde jubilados y jóvenes unen fuerzas contra el ajuste. Carmelo Scala, Silvana Battaglino y la agrupación Jubiladxs Fiske Menuco mantienen viva la resistencia.

Por Redacción El Sereno · junio 21, 2026
Jubiladxs de Fiske Menuco: la lucha que hereda la juventud

Todavía se observan las gotas de rocío en el pasto, una leve brisa arrastra a su paso el rayo de sol que lentamente amenaza con una tarde calurosa y ventosa. Me siento en un banco al borde del canal grande de la ciudad a esperar. Prendo un cigarro y cuando estoy terminando veo a lo lejos a un hombre, ya lo he visto varias veces con el mismo chaleco de pescador. Él hace siempre el mismo recorrido: cuarenta y cinco minutos de caminata hasta llegar a un bar, para luego leer el diario mientras el mozo le trae “lo de siempre”. Al terminar su cortado, vuelve a repetir los cuarenta y cinco minutos para completar el recorrido. Pero esta vez, interrumpí su hábito y me senté con él.

Carmelo Scala es jubilado. Todos los miércoles alrededor de las 17hs llega a la plaza San Martín, en la ciudad de General Roca / Fiske Menuco, donde marcha junto a sus compañerxs hacia Avenida Roca y Tucumán contra las políticas de ajuste que lleva adelante el gobierno nacional. Sabe estar con su kufiya, símbolo característico de la resistencia palestina, y su bandera de “Jubiladxs Fiske Menuco”. Cuando el semáforo se pone en rojo, bajan a la calle y entre cánticos de lucha y bocinas que acompañan, se entrevé que pelear por un mundo mejor es posible. Carmelo no tiene fe, afirma que lo que les da fuerza es la esperanza de saber que “todo esto en algún momento se va a revertir y ese es el rol que tenemos, ustedes como jóvenes en esta continuidad y nosotros como parte de una experiencia donde seguimos luchando y podemos aportar”.

Ya en el cruce de las calles, las miradas felices por encontrarse un miércoles más, reviven la convicción. Le recuerdan a uno porque está ahí otra vez y, como si de un coro se tratase, al pisar el pavimento se escucha: “que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, jubilades le enseñan cómo luchar a la CGT”.

Reconozco el hilo de continuidad del que tanto me habló Carmelo cuando observo cómo se acercan alegres a saludar y hablar con la juventud que llega a confluir con sus demandas. El gobierno nacional, junto a la complicidad de la Central Sindical más grande del país y la “oposición” dejaron pasar la reforma laboral esclavista, que apunta a flexibilizar las condiciones de trabajo y beneficiar a los grandes empresarios. Mientras a los jubilados les ofrecen descuentos en supermercados, la política es empobrecer a quienes ya aportaron toda una vida, con jubilaciones que no alcanzan ni para cubrir las necesidades básicas.

En la agrupación son alrededor de 25 militantes. En su mayoría mujeres, jubiladas. Con una trayectoria militante que ha pasado por dictaduras y múltiples crisis del capitalismo. Una de ellas es Silvana Battaglino. Es de las primeras jubiladas en llegar los miércoles, pocas veces he llegado antes que ella.

Con espíritu juvenil, logra transmitir ánimos de vida y se vuelve imperioso cambiar el estado de las cosas. Vivió el accionar represivo de la última dictadura cívico-militar y la cuna de los gobiernos neoliberales. Estas vivencias dibujaron un camino de activismo marcado por sensibilidades feministas y ambientalistas. Dejando una herencia de lucha para la juventud. Silvana afirma que la situación de los jubilados la llevó a decir: “tengo que estar en la calle”, porque siempre supo que es el lugar de luchas, reclamos y logros, asegura que “muchas de las cosas que hoy los jóvenes disfrutan como naturales, se lograron en las calles” y son esas “cosas” las que los gobiernos atacan.

Las grandes Centrales Sindicales resplandecen en el abandono de la lucha. Silvana afirma que: “A esta edad debería estar disfrutando”, pero con gran convicción completa: “tenemos que salir a las calles por jubilaciones dignas, medicamentos y la vuelta de la moratoria” entre otros reclamos. La historia demostró que luchar sirve, “El mejor ejemplo es el Garrahan, pero tiene que haber un plan de lucha organizado y con sindicatos presentes” concluye.

Se cumplen 50 años de la última dictadura cívico-militar. Una planificación minuciosa que trazó los planes para eliminar la idea de que el orden se podía cuestionar desde abajo. Un plan de exterminio de esa clase trabajadora revolucionaria que no se resignaba a una vida de individualismo, que peleaba por vivir en un mundo mejor. Silvana empezaba a estudiar medicina en Buenos Aires, en ese momento donde “los golpes militares iban y venían”.

Jubiladxs Fiske Menuco concentra una enorme tradición de lucha de momentos históricos de la clase trabajadora argentina, militantes setentistas que vivieron el Cordobazo, algunxs en carne propia el Rocazo – una pueblada en la ciudad, contra la intervención de Requeijo, gobernador de facto de la provincia de Río Negro en el año ’72 -. Incluso compañerxs exiliadxs de la dictadura de Pinochet en Chile, que pasaron a ser militantes clandestinxs al llegar a Argentina.

Sobre finales de 1972, cuando tenía 16 años, en un momento de efervescencia de la lucha obrera a nivel internacional y nacional, con una seguidilla de revoluciones y resistencias en todo el mundo, Carmelo afirma que “había que tomar partido”. Así, comenzó a militar en la escuela secundaria, militó en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Más adelante, en pleno gobierno de facto, junto a sus compañerxs de militancia, crearon un grupo de teatro llamado “Movimiento Teatral Roquense”, consiguieron una sala de teatro donde la militancia confluía con la cultura, “ahí también nació el Cine-Club Don Lumiere -recuerda Carmelo- Era un espacio de discusión y debate, en la época donde venían las películas de Rambo, nosotros pasábamos Saura, que era un alegato en contra del franquismo”.

Una y otra vez, las conversaciones vuelven a la juventud. A la constante necesidad de transmitir los hilos de continuidad de una generación combativa y organizada donde lo “raro era no militar”. Rescatar la lucha de lxs 30.000 militantes revolucionarios desaparecidxs, se torna obligatorio para que la tradición y las lecciones que se sacaron de esas luchas, se materialicen en una transformación de raíz de la realidad.

La juventud tiene en claro que la salida es colectiva. Es momento de retomar el hilo de continuidad de los 30.000 compañeros desaparecidos, de esa juventud setentista forjada entre grandes gestas revolucionarias ensayando la unión obrero-estudiantil. Esos pibes y pibas que luchaban por una sociedad distinta, por una vida que merezca ser vivida, libre de opresiones y de explotación.

Ese fue un miércoles diferente, todos vimos como le tiraban gas pimienta en la cara a un hombre que pedía plata para comer. Estudiantes, trabajadores y jubiladxs comenzaron a cantar contra el accionar de esa banda de hombres armados, que a falta de sangre, les recorre odio por la clase trabajadora. Los ojos picaban, las caras lagrimeaban y los jubilados cantaban “fuera yuta” sin parar.

Un cordón de jubiladxs separa a la juventud de esos hombres armados que bajan de las motos que galopan sin parar, con ellos llega una blanca polvareda que escapa del bramido violento hacia quienes luchan, la convicción es más fuerte y no pueden avanzar. Finalmente, los perros guardianes se alejan. La unidad de las luchas les prohíbe avanzar.

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Comentarios

  1. para mi los jubiladxs y los pibes son los unicos q bancan la lucha los traidores venden la patria aguante fiske menuco unidad popular carajo los de arriba siempre ajustan a los de abajo viva la resistencia 🔥💪

  2. Para mí estos jubilados son unos vivos que nunca laburaron y ahora se hacen los revolucionarios con los pibes. Me parece una joda que encima protesten, vayan a laburar en vez de joder. Esto huele a kuka puro, viva la libertad carajo.

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