La noche del miércoles en Gran Hermano Generación Dorada no fue una más. Sin la competencia del fútbol, el reality de Telefe se robó todos los flashes con una jugada que nadie esperaba: Santiago del Moro ingresó al confesionario para transmitir en vivo los mensajes de las familias a los participantes. El llanto, los abrazos y las caras de sorpresa no tardaron en aparecer, y el público lo bancó de punta a punta.
Según los datos de rating que se conocieron este jueves, el programa promedió 14.2 puntos, pico de 16.1, manteniéndose como lo más visto de la franja. Una performance que deja en claro que, aunque no haya partido de por medio, la casa más famosa del país sigue siendo un imán de audiencia.
Los seguidores del reality estuvieron atentos a cada segundo, especialmente cuando Del Moro leyó las cartas escritas por los familiares. Hubo lágrimas, sonrisas y más de un nudo en la garganta. Los participantes no podían creer que después de tantos días de encierro, el afuera les hablara directo al corazón.
El pico máximo se registró justo en el momento de la lectura de los mensajes, cuando la emoción estaba a flor de piel. La producción no escatimó en recursos para que la gala fuera inolvidable: luces, música y un clima intimista que atrapó a la audiencia.
Mientras tanto, la competencia se quedó mirando: El Trece y América no lograron superar los dos dígitos en ese horario. Sin dudas, una victoria más para el ciclo conducido por Del Moro, que sigue demostrando que sabe cómo mantener enganchada a la gente.
¿Qué pasará la próxima semana cuando vuelva el fútbol? Por lo pronto, los números hablan solos: Gran Hermano está más vivo que nunca y no piensa soltar el podio del rating.

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