Se nos fue un gigante. Antonio Ubaldo Rattín, ese símbolo de la garra y el temperamento criollo, dejó de existir este sábado 11 de julio. Tenía 89 años y una historia imborrable en el fútbol argentino.
Fue el propio Boca Juniors, el club de sus amores, el que comunicó la noticia con un sentido mensaje en sus redes. Rápidamente, el mundo del fútbol y la farándula se volcó a despedirlo con emotivos posteos y recuerdos.
Rattín no fue un jugador más. Fue el capitán de Boca y de la Selección Argentina. Su apodo, «El Gringo», y su mirada penetrante lo hicieron inconfundible. Pero, sobre todo, lo recordamos por su carácter: no se achicaba ante nadie, ni siquiera ante el mismo Pelé o los rivales más pesados.
Su momento más famoso, aunque polémico, fue en el Mundial de Inglaterra 1966, cuando se negó a abandonar la cancha tras ser expulsado en el partido contra los anfitriones. Ese gesto de rebeldía lo convirtió en un ícono para muchos hinchas argentinos.
Con la camiseta azul y oro disputó 364 partidos y convirtió 22 goles. Ganó seis títulos locales y, además, dejó una huella imborrable como técnico: fue el director técnico que llevó a Boca a ganar su primer título internacional, la Copa Libertadores de 1978, y también la Intercontinental de ese mismo año.
En la Selección Argentina jugó 40 veces y fue parte del equipo que logró el tercer puesto en la Copa del Mundo de 1962. Después de colgar los botines, siguió ligado al fútbol, pero también se animó a la política: fue diputado nacional y hasta presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, aunque su gestión no fue tan recordada como su carrera como jugador.
Hoy, el mundo del fútbol y del espectáculo lo despide. Las condolencias no paran de llegar. Desde clubes, jugadores, periodistas y figuras de la farándula, todos coinciden: se fue un pedazo de la historia grande del fútbol argentino. Descansá en paz, Gringo.

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