KANSAS CITY (Enviado especial). A esta altura, la ilusión ya no pregunta quién jugó mejor. El Arrowhead Stadium se sacude con el rugido de los más de 40.000 hinchas argentinos que sienten que el sueño está más vivo que nunca. Hay jugadores que se dejan caer sobre el césped, otros rompen en llanto y varios levantan la vista al cielo antes de fundirse en un abrazo eterno. Messi camina unos pasos con los brazos abiertos hasta quedar otra vez en el centro de una montaña celeste y blanca. No es un festejo cualquiera. Es el desahogo de un equipo que volvió a sufrir hasta el final y que recién encontró alivio con un derechazo inolvidable de Julián Álvarez en el alargue.
El campeón que nunca se da por vencido lo hizo otra vez. Sin mostrar su mejor fútbol, sin ideas, con angustia y con una hinchada que acompañó hasta el último segundo para seguir soñando una vez más. El próximo desafío será Inglaterra, un equipo fuerte que dejó en el camino a Noruega con autoridad. La selección jugó otra vez un partido discreto, muy por debajo de sus posibilidades. Pero ganó. Y está nuevamente entre los cuatro mejores del Mundial.
La euforia por el pase a las semifinales tampoco alcanza para ocultar otra actuación deslucida de Argentina. En el primer tiempo convirtió en su único remate al arco y luego se dedicó a controlar el trámite con oficio, renunciando muchas veces a la tenencia, sin grandes sobresaltos, aunque sin terminar de sentirse seguro. En un partido de vuelo bajo, la pelota parada volvió a ser un arma letal del equipo de Lionel Scaloni: el cabezazo de Alexis Mac Allister, tras un tiro de esquina de Lionel Messi, fue el quinto gol que consigue por esa vía.
El 1-0 destrabó a Argentina después de un inicio sin fluidez, presionada por Suiza en la salida y sufriendo a la espalda de Nahuel Molina, otra vez de flojo partido. Lejos del fútbol avasallante del final contra Egipto, que había encendido la esperanza de ver una versión mejor del equipo, la apuesta fueron los envíos largos para Messi y Julián Álvarez, que partían sobre la misma línea de los defensores para explotar los espacios. El gol pareció inyectarle otro ánimo a Argentina, pero apenas alcanzó para un puñado de pinceladas de Messi que levantaron al público antes del cooling break. Fue apenas un rato. Después volvió la misma Argentina lenta y sin sorpresa, sostenida casi exclusivamente por el gol.
Tras la pausa, el partido volvió a parecerse al del comienzo. Argentina, a la que en los dos partidos anteriores le habían llegado con demasiada facilidad, fue más intensa para recuperar la pelota, pero mucho menos creativa cuando la tuvo. Una idea que se vio pocas veces en el ciclo de Scaloni: bajar el ritmo del partido, demorar el juego, dejar que pasaran los minutos y casi prescindir de Messi, muy aislado y poco participativo.
Con Enzo Fernández otra vez lejos de gravitar, con De Paul más importante para provocar infracciones en salida que para generar fútbol y con los delanteros desconectados, más allá del enorme sacrificio de Julián para presionar arriba y forzar recuperaciones en campo contrario, el partido cayó en un pozo. Argentina abusó de ese planteo conservador y le cedió demasiado protagonismo a Suiza, que intentó sorprender con pases profundos, sobre todo para Breel Embolo, que complicaba con su potencia física.
La selección mostraba desacoples en defensa, aunque casi siempre aparecían Cristian Romero y Lisandro Martínez para interceptar los pases o cubrir las salidas de Dibu, que después se convertiría en figura. Al término del primer tiempo, la estadística marcó que Argentina había tenido apenas el 40% de posesión, su registro más bajo en el Mundial, aunque los dos terminaron con un solo remate al arco.
La segunda etapa profundizó las dificultades de Argentina, que tampoco logró imponerse pese a jugar la mitad de ese período con un hombre de más, y que recién logró arrinconar a Suiza en el tiempo de descuento. Ante un rival que nunca había estado abajo en el marcador entre las eliminatorias y el Mundial, la selección pagó caro su plan y sufrió para sostener el triunfo. Suiza empezó a llegar cada vez más al área, encontró espacios por las bandas y también probó desde media distancia, ante una Argentina que no encontraba respuestas y parecía ignorar las señales del partido. Emiliano Martínez respondió con una seguidilla de atajadas que mostraron su mejor versión en la Copa, aunque no alcanzó para evitar el empate.
La selección tampoco supo aprovechar la superioridad numérica, y menos todavía que el expulsado fuera justamente Embolo, el más peligroso de Suiza. Los europeos pasaron a defenderse con cinco hombres, aunque sin retrasarse demasiado y tratando de mantener a Argentina lejos de su arco, algo que consiguieron hasta los últimos minutos, cuando Argentina los empujó contra su área más por inercia que por juego.
Scaloni demoró en romper el molde y recién sobre el cierre del tiempo reglamentario mandó a la cancha a Nicolás González y Lautaro Martínez para sumar desequilibrio por afuera y mayor presencia en el área. En ese tramo, generó más que en todo el partido: un cabezazo desviado de Alexis, un remate de Messi desde afuera y una tijera de Lisandro Martínez bien contenida por el arquero.
Argentina terminó el alargue con triple nueve -Lautaro, Julián y José López-, más Messi, Thiago Almada y González, con los once metidos en campo rival, moviendo la pelota de un lado al otro hasta encontrar un espacio. Lo buscó, insistió y al fin lo encontró con el bombazo de Julián Álvarez, que volvió a demostrar que, aun en sus peores noches, Argentina siempre tiene una figura capaz de salvarla. El 3-1 de Lautaro le dio otro lustre a una victoria tan sufrida como necesaria para que esta generación siguiera escribiendo su historia.
La imagen del final, con los hinchas revoleando las camisetas en las tribunas y los jugadores festejando de cara a la gente, vuelve a resumir el espíritu de esta selección: un equipo que parece poder con todo, que todavía tiene mucho por mejorar, pero que sigue aferrado al sueño de ser campeón.
Mira el Mundial 2026 en la mejor calidad
Estos son los televisores mas buscados para ver a la Seleccion. Todos con 12 cuotas sin interes:
- Smart TV Kanji 32″ LED HD – Desde $120.000 en 12 cuotas sin interes (VAFTS9-89J3)
- Smart TV LG 43″ 4K UHD WebOS – Desde $450.000 en 12 cuotas sin interes (VAFTS9-WXW9)
- Smart TV Samsung 50″ 4K UHD – Desde $600.000 en 12 cuotas sin interes (VAFTS9-VVE0)
Precios aproximados. 12 cuotas sin interes sujeto a cada vendedor. Busca los codigos en Mercado Libre.

Para mí ese partido fue un asco, pero bueh, vamo’ Argentina carajo. Julián es del pueblo, no como los chetos de la Premier. Inglaterra es puro humo colonialista, los vamos a pasar por arriba. La albiceleste es de los laburantes, no del poder.
Para mí estos negros de mierda siempre hacen sufrir al país. Julián Álvarez el único con huevos, Messi desaparecido como siempre en los partidos importantes. Así no ganamos a los ingleses putos. Argentina cargando muertos. Dale Julián vos sos la esperanza contra los piratas.