Joseph Pilates, el genio alemán que revolucionó el fitness, lo dejó escrito: “Somos arquitectos de nuestra vida; la felicidad está subordinada al bienestar físico por encima del nivel social o económico”. Y vaya que tenía razón. En pleno siglo XXI, su método sigue más vigente que nunca, rompiendo prejuicios y sumando adeptos a paso firme.
Un móvil de LN+ se metió en el centro de entrenamiento Toulouse, en el barrio porteño de Palermo, para hablar con la instructora Melani Giommetti. Ella, sin vueltas, destapó la olla: las cadenas miofasciales son la clave de todo. “Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales”, soltó Giommetti. “Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”.
La especialista no se guardó nada. Explicó que el famoso reformer, esa cama que parece un instrumento de tortura, es mucho más que un accesorio. “La cama, que se llama reformer, es una herramienta clave. Porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”, afirmó.
Y como si fuera poco, Giommetti se mandó a desmentir dos mitos que tienen a la gente confundida. Primero: que en pilates no se labura porque estás acostado. “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”, sentenció. Segundo: que es una práctica solo para minas. “Cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”, agregó.
¿Y el costo? Según Giommetti, no es un lujo. “Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”. Además, recomendó ir con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos.
Joseph Pilates, nacido en Alemania a fines del siglo XIX, no era un improvisado. Desde pibe se metió en la gimnasia, el boxeo y el yoga, y después fusionó todo en un sistema propio. Durante la Primera Guerra Mundial, mientras laburaba con heridos, usó resortes y mecanismos de camas hospitalarias para rehabilitarlos. Esa fue la semilla de los aparatos que hoy se ven en los estudios.
En los años 20 se instaló en Nueva York con su esposa Clara y abrió un estudio que se llenó de bailarines, atletas y artistas. Su método, que él llamó “Contrología”, buscaba unir mente y cuerpo con movimientos precisos. Murió en 1967, pero sus discípulos se encargaron de esparcir la palabra. Hoy, el pilates es una de las prácticas más populares del mundo, y en Argentina no para de crecer.
Así que ya sabés: si querés ser el arquitecto de tu vida, como decía Pilates, largá las excusas y mandate a probar. La felicidad, al parecer, está en el bienestar físico.

Para mí el Pilates es una gilada para trolos que no bancan un peso. Joseph Pilates era un alemán turbio y esta Melani seguro una zurda vendiendo humo. Yo creo que la felicidad viene de laburar como macho alfa, no de estirar cadenas. ¡Viva la fuerza bruta!
para mi el pilates es re de minas? no flaco es una invension del patriarcado para dividirnos los machitos que se rien seguro ni tocaron una cadena miofascial en su vida vayan a hacer pesas y dejen de opinar el bienestar fisico es de todxs no del sistema binario berreta 🔥