El gobierno de Javier Milei sufrió un nuevo revés en el Senado. Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, tuvo que pedir este jueves un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto para tratar la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”, que incluye cambios clave en la ley de tierras para permitir su venta a extranjeros. Sin los votos necesarios, la sesión se cayó en medio de un clima enrarecido por los festejos del triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra y el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La sesión arrancó con un quórum ajustado de 37 senadores, pero pronto quedó claro que los números no alcanzaban para aprobar el proyecto estrella de la jornada. La Libertad Avanza sumó sus 21 bancas, más los 10 radicales, 2 del PRO y los aportes de los gobernadores de Salta, Neuquén y Misiones. Sin embargo, a la hora de votar, varios aliados se rajaron. La ausencia del correntino “Camau” Espínola, uno de los más firmes del oficialismo, complicó el panorama.
Mientras Bullrich poroteaba votos, en las calles el pueblo argentino festejaba el triunfo frente a Inglaterra con la bandera de las Malvinas bien alta. Los jugadores de la Selección desafiaron las órdenes de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que había prohibido el tema por considerarlo “contenido político” en Estados Unidos y la FIFA. El cántico “Las Malvinas son argentinas” retumbó en todo el país, dejando al gobierno de Milei –reconocido por su admiración a Margaret Thatcher– a contramano del fervor popular.
Myriam Bregman fue la primera en cruzar a Bullrich tras el triunfo: “Después de este pueblo festejando en la calle, mañana no pueden entregar la Ley de Tierras en el Senado. Es así”. La izquierda ya anunció una movilización para el 6 de agosto, cuando se retome el tratamiento.
La ley de tierras es el punto más caliente del proyecto. Actualmente, la normativa fija que no más del 15% del territorio puede estar en manos extranjeras, y que una sola persona o empresa no puede concentrar más de 1.000 hectáreas. El gobierno quiere eliminar esos límites y dejar en manos de las provincias la autorización de ventas. El ministro Federico Sturzenegger, autor del proyecto, se opone a que las provincias tengan la última palabra, y eso generó diferencias con los senadores de los gobernadores aliados.
En la última versión del texto, se descartó el “silencio administrativo” –una avivada que permitía considerar aprobada una venta si el Estado no se pronunciaba–, pero se mantuvo la posibilidad de que empresas con participación estatal extranjera compren tierras con autorización provincial y nacional. La compra directa por parte de Estados extranjeros quedaría prohibida.
El apuro del gobierno para aprobar la ley no era solo ideológico. Esta era la última sesión en la que podían cumplir con el juez Víctor Pesino, quien a sus 75 años necesitaba una prórroga de cinco años en su cargo para seguir en la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Pesino fue el juez que habilitó la reforma laboral que ataca derechos de los trabajadores. Finalmente, el Senado le otorgó la prórroga, con el voto del peronismo en el 94% de los casos, pero rechazando los pliegos de Pesino y de Javier Jorge Cosentino.
La ley de tierras se viene negociando desde mayo. Es la cuarta vez que el oficialismo intenta darle media sanción y fracasa. En el medio, hubo 15 versiones del texto. La discordia se centra en el control provincial vs. nacional. Mientras tanto, el pueblo argentino sigue cantando por Malvinas y la izquierda se prepara para una nueva batalla en las calles.

jajaja bullrich fracaso otra vez para mi esta ley de tierras es un choreo al pueblo mientras festejamos malvinas estos vendepatria se rien de nosotros menos mal que la izquierda esta firme yo creo que el 6 de agosto hay que movilizarse fuerte viva la soberania carajo
Para mí Bullrich es un desastre, no puede sacar ni una ley de mierda. Los zurdos festejando Malvinas mientras venden el país a los chinos. Esto huele a traición, se van a arrepentir cuando nos compren todo. Viva la patria carajo.