El ministro Federico Sturzenegger volvió a sacudir el tablero político con una propuesta que promete cambiar para siempre el trabajo en la Argentina. Se trata de un proyecto de ley que crea las llamadas ‘sociedades automatizadas’, empresas gestionadas íntegramente por inteligencia artificial, sin un solo empleado en relación de dependencia. La iniciativa ya ingresó al Senado y, de aprobarse, convertiría al país en el primero del mundo en tener una legislación de este tipo.
Según explicaron desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, la idea es preparar el terreno para una economía donde, en diez años, una porción considerable del PBI sea producida por agentes de IA. ‘En diez años, el PBI va a estar conformado por agentes de IA. Si creamos el régimen jurídico para que estos agentes se incorporen en la Argentina, podríamos ser 50 millones de argentinos y 50 millones de agentes de IA produciendo para todo el mundo, pero que pagan impuestos acá’, afirmó Sturzenegger durante la ExpoEFI 2026.
El proyecto crea dos figuras jurídicas inéditas en el derecho argentino: la Sociedad Automatizada, una empresa que cumple su objeto con sistemas algorítmicos o agentes de IA sin trabajadores, y la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO), gobernada por código sobre blockchain. La propuesta ya generó un intenso debate entre especialistas y referentes del mundo tecnológico.
Joan Cwaik, autor y divulgador especializado en tecnologías emergentes, señaló que ‘cuando Sturzenegger habla de que el 90% del producto mundial lo van a generar agentes de IA, estamos en otro registro. Eso no aparece en ningún informe económico que yo conozca’. No obstante, reconoció que el proyecto pone a la Argentina en el centro de una discusión global.
Desde el ministerio, en tanto, aseguraron que el modelo que tienen en mente es el de Irlanda, que supo atraer inversiones extranjeras con un marco jurídico y fiscal atractivo. ‘Queremos ser la cabeza de playa de las inversiones en empresas automatizadas’, indicaron. Y ejemplificaron con el caso de Apple, que trasladó a Irlanda la sociedad dueña del software de los iPhones, lo que provocó un crecimiento del PBI irlandés del 26% en 2015.
Uno de los puntos más polémicos del proyecto es el régimen de responsabilidad. Hoy, el Código Civil establece que ante un daño responde el dueño o guardián de la cosa. En cambio, la nueva ley prevé que la sociedad automatizada responda con su patrimonio, que puede ser embargado o, en caso extremo, la sociedad disuelta. Pero Cwaik advierte: ‘El problema es que no aclara cómo se llega hasta una persona. Si el algoritmo falla y solo responde el patrimonio del algoritmo, hay un eslabón que se corta. Acá el riesgo es quedarse frente a una caja cerrada con personería jurídica, donde el daño ocurrió pero nadie en concreto rinde cuentas’.
Además, el proyecto permite que estas sociedades resuelvan sus conflictos internos bajo derecho extranjero o arbitraje internacional. ‘Eso significa que parte de la litigiosidad podría no pasar nunca por un tribunal argentino. Es una decisión de arquitectura que conviene mirar con lupa, porque define quién termina teniendo la última palabra’, señaló Cwaik.
En cuanto a las empresas que podrían llegar, desde el ministerio mencionaron robots humanoides para cuidado de ancianos, asistencia quirúrgica o sistemas autónomos que gestionen carteras financieras. ‘No es descabellado imaginar empresas que provean robots humanoides que presten cuidado a adultos mayores o asistencia quirúrgica en medicina’, afirmaron. Y remarcaron que la apuesta es que la Argentina provea el entorno más favorable para ese tipo de empresas, incluso cuando operen en otros países.
El proyecto aún debe ser tratado en comisiones y no hay fecha para su dictamen. Mientras tanto, el debate promete ser intenso. Para Sergio Pernice, físico y director de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial de UCEMA, ‘la propuesta que Milei-Sturzenegger defendieron en el Financial Times puso a la Argentina en el centro de una discusión global. En lugar de llegar tarde a una conversación escrita por otros, esta vez la abrimos nosotros. Que Yuval Noah Harari respondiera que sería un error confirma la magnitud de lo que se destapó’.

¡Por fin! Estos zurdos llorando por los derechos laborales mientras la Argentina se cae a pedazos. La burocracia sindical y los ñoquis del Estado ya nos tienen hartos. Si una IA labura mejor y más barato, bienvenida. Los que no quieran adaptarse, que se jodan. Esto es libertad, carajo. Viva Sturzenegger y la desregulación total.