En los últimos 60 años, la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano, fue mutando. Pero el frente del restaurante Tao Tao sigue siendo el mismo desde 1967, cuando abrió sus puertas para ofrecer un estilo de “american chinese cuisine” en una época en que las cocinas étnicas no figuraban en el mapa gastronómico de la ciudad. Con el tiempo, esos sabores orientales pensados para un paladar occidental (su chop suey, su pollo a la naranja y sus arrolladitos primavera) se volvieron parte de la cotidianidad de Buenos Aires.
La historia de este emblema gastronómico tiene un giro inesperado: el verdadero impulsor del restaurante no era chino, sino japonés. Toshio Okada, nacido en Tokio, estudió hotelería y trabajó en el Hotel Imperial de Tokio, considerado el mejor de Japón en ese momento. Como parte de su formación, debía hacer una experiencia en el extranjero y eligió Sudamérica. Así llegó a la Argentina, donde hizo una pasantía en el Hotel Plaza y en el Provincial de Mar del Plata, entre otros lugares.
“Él había estudiado hotelería y entró a trabajar en el Hotel Imperial de Tokio, que en ese momento era el mejor de Japón. Como parte de su trabajo tenía que hacer una experiencia en el extranjero y él decidió venir a Sudamérica. Así llegó a la Argentina, donde hizo una pasantía en el Hotel Plaza, también en el Provincial de Mar del Plata, entre otros lugares. Acá en Buenos Aires fue como alumno oyente a una escuela que estaba cerca, en la avenida Juramento. Luego hizo un viaje por vía terrestre, de la Argentina a los Estados Unidos. Él tendría que haber vuelto a Japón, pero volvió a Buenos Aires, compró el restaurante y se quedó acá”, recordó Mizue Okada, su esposa.
El restaurante Tao Tao había sido abierto por un señor chino en 1967, pero lo puso a la venta porque quería irse a Estados Unidos. Okada, que siempre había tenido interés en la gastronomía, decidió probar suerte. No tenía el dinero para comprarlo, pero un amigo japonés se lo prestó. Se hizo cargo del restaurante en noviembre de 1970 y poco después se casó con Mizue.
“Todo el personal lo mantuvo, de hecho hubo mozos que estaban desde antes y después se jubilaron con nosotros. Pero lo que mi esposo había aprendido en Japón era el trabajo de servicio de restaurante, así que lo primero que hizo fue hacer una limpieza de punta a punta del local, y que el personal empezara a ofrecer un servicio realmente bueno. Al poco tiempo de reabierto, el dueño anterior vino un día y le dijo: ‘Señor Okada, ¡es sorprendente cómo usted trabaja!’. Por otro lado, mi esposo tenía la idea de que la comida china tenía que ser más popular, como lo era en otras partes del mundo. Hasta ese momento, en la Argentina la comida china se consideraba una comida especial. Entonces lo que hizo fue bajar el precio, porque Tao Tao antes era un restaurante muy caro”, agregó Mizue.
La apertura a la comida asiática, según Mizue, recién llegó en la época de Menem. Incluso abrieron un restaurante japonés llamado Tokio, pero no funcionó: “La gente todavía no quería saber nada de pescado crudo. Acá lo que siempre salía, como hasta ahora, era el pollo con almendras, el arroz y los arrolladitos primavera”.
El éxito de Tao Tao llevó a la familia a abrir nuevos locales. Uno de los más emblemáticos fue el Mandarín Tao Tao, en Rodríguez Peña y Santa Fe, que funcionó en una casa antigua que refaccionaron durante un año. “Además era la época en que estaba abierta la importación, así que pudimos traer un montón de elementos de decoración chinos, como los farolitos”, recordó Mizue. Allí iban celebridades como Jorge Luis Borges, Mercedes Sosa, Mario Pergolini, Horacio Guaraní y Raffaella Carrá. “Borges venía a comer al mediodía muy seguido. Pedía empanaditas chinas. A veces venía con Kodama, otras veces venía solo”, contó.
Pero el mayor hito de la familia Okada fue la creación del primer “tenedor libre” de la ciudad. “Mi esposo fue el inventor de la palabra. Y en su momento funcionó muy bien. La gente mayor prefería que le sirvieran y no se enganchó, pero fue un boom con el público joven”, aseguró Mizue. El concepto se implementó en el Palacio Tao Tao, primero en Cabildo y luego en Luis María Campos y Teodoro García.
Toshio Okada falleció hace 28 años, pero su legado sigue vigente. “Una de sus últimas ideas, antes de fallecer, fue traer al país el concepto de ‘comida por kilo’, que había visto que afuera funcionaba muy bien”, recordó Mizue. Hoy, Tao Tao sigue siendo conducido por la familia Okada a través de Mizue y su hijo Francisco.

para mi este japones vino a explotar a los laburantes con el tenedor libre mientras los porteños se hacen los intelectuales comiendo sushi barato borges y mercedes sosa eran unos vendidos al sistema gastronomico no me vengan con cuentos de revolucion es puro capitalismo amarillo viva la comida popular y la lucha de clases
Para mí esto es claro: el tenedor libre lo inventó un japonés pero los zurdos lo copiaron para traer inmigración descontrolada. Borges y Mercedes Sosa comiendo ahí mientras Belgrano se llena de extranjerismo. Yo creo que este tipo trajo el caos, ¡volvé a tu país y dejá de arruinar la argentinidad!