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Multitud despide al Indio Solari: 75 cuadras de dolor y una Plaza de Mayo colapsada

Con una procesión que tapó Villa Domínico y una Plaza de Mayo repleta, el adiós al poeta del rock nacional reunió a miles. Su legado, entre la rebeldía y la contradicción, sigue vivo en tres generaciones que poguearon al ritmo de Los Redondos.

Por Redacción El Sereno · junio 28, 2026
Multitud despide al Indio Solari: 75 cuadras de dolor y una Plaza de Mayo colapsada

Setenta y cinco cuadras de multitudes en Villa Domínico y una Plaza de Mayo repleta despidieron al Indio Solari, el poeta, el cantautor, el trovador, el personaje. Su legado vive en tres generaciones que poguearon sus canciones.

Sacando a la luz una veta de la contracultura de la que el Indio formó parte, se publicaron algunos de sus artículos en ese lenguaje singular que él inventó en la revista Cerdos y peces con escritos que pueden ser cuentos ensayísticos, reflexiones ficcionadas. Allí también puede leerse una entrevista hecha por Enrique Symns después de la publicación de Oktubre en 1986. En ellos se ocupa a través de una prosa entre opaca, desopilante e irónica de una crítica a las corporaciones y la vida que vendían a través de la televisión: un sueño prometido a la juventud de la posdictadura que nunca se concretó. A esa poética que también está en sus canciones, Juan Álvarez Tolosa, editor de la revista Los años 20, la describe como barroca. Sobre ese lenguaje nuevo también habla Katy Balaguer en un relato sensible de lo que significó para esa juventud coetánea al músico la aparición de sus palabras.

Se reproduce, además, la reflexión de Paulo Schanton en la revista Otra parte donde se encarga de la compleja sinergia entre el Indio y las masas que seguían inquietas a Los Redondos y a Los Fundamentalistas: el fenómeno argentino que resistía al comercio global de la música nacional como una “Cuba del Rock” y que en esa razón pasaba de poeta a cantautor y de cantautor a ícono. El autor del artículo dialogó también con las primeras palabras de Fernando Rosso publicadas en revista Panamá donde definió el fenómeno ricotero como “un país dentro del país” que funcionaba como trinchera ante la democracia de la derrota.

Y desde esa juventud que resistió, Raúl Godoy narra la noche en la que un grupo de jóvenes en La Plata fueron a ver entusiasmados el recital de Oktubre en Palladium. Además, aborda en ese relato el sabor amargo luego del asesinato de Walter Bulacio a manos de la policía que se ensañaba con el público ricotero y también la actitud de la banda que fue cuestionada ante ese hecho. Esta contradicción aparece también en el texto de Lautaro Habibi que muestra a la figura mítica del Indio como “ilusión”. Sobre las persecuciones estatales a la banda escribió Juan Ignacio Provéndola sobre las operaciones de espionaje de la bonaerense sobre la banda en los conciertos.

Tres generaciones atraparon las migajas de ese rock que fue y es maravilla para este mundo. La fuerte noticia de su ida da cuenta de la marca que resplandece como una herida abierta en la memoria de la música argentina. Con sus letras mordaces el Indio supo capturar los sentimientos de una juventud que todavía aspiraba a la rebeldía y que no comía el vidrio de las ilusiones del sistema. Ahora, viven en su legado.

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Comentarios

  1. para mi los gorilas de siempre ya lo quieren hacer propio pero se van a tener que aguantar q el indio es nuestro lok no de ellos la plaza reventada de pibes conciente eso si es patria q viva la lokura redonda carajo abrazo de pie siempre atte el pibe de la 31

  2. para mi ke despilfarro de sentimiento por un zurdo ke ni sabia lo ke dezia pura mersa pa los karentes gente sin futuro llorando a un idolo ke los tenia bobos menos rock y mas laburar basura

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