Manuel Adorni presentó su renuncia al directorio de YPF, cerrando así su paso fugaz y escandaloso por la petrolera estatal. Lo hizo apenas días después de abandonar la Jefatura de Gabinete, en medio de una crisis política y una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
La carta de renuncia fue dirigida a Horacio Marín, presidente de YPF, y comunicada formalmente al directorio. Una movida que era cuestión de tiempo luego de que el propio Javier Milei anticipara su salida: “Ya está afuera”, había dicho el presidente en televisión.
La renuncia de Adorni es la consecuencia lógica de un gobierno que se hunde en su credibilidad por el peso de sus propias contradicciones y escándalos. Desde el oficialismo, intentan mostrar esta salida como un episodio de desgaste personal y ataques mediáticos, pero la realidad es que la investigación judicial por movimientos patrimoniales sospechosos, compras con tarjetas de empleados públicos y operaciones inmobiliarias con hipotecas de particulares lo dejó acorralado. Adorni, en sus cartas públicas, intentó victimizarse, hablando de una “carnicería mediática” y negando todo hecho de corrupción, pero el clima en el Gobierno era de alivio: “oxigenación” y “alivio” fueron las palabras más escuchadas en los despachos oficiales tras su renuncia.
El puesto para el que había sido designado en YPF es otra muestra de cómo funciona el régimen de negocios y privilegios que, a pesar de decir combatir, integran Milei y sus funcionarios: según estimaciones oficiales, el cargo de Director Titular por la Clase A supera los 93 millones de pesos mensuales. Vale aclarar que por su designación como jefe de Gabinete no era algo que estuviese cobrando, pero sí es el monto que perciben los funcionarios que integran el Directorio en el mismo cargo que él, gracias a la decisión de la gestión libertaria. Una discrecionalidad en el manejo de fondos, que se combina con el pago de pauta millonaria en pasquines, entre otros. Todo con fondos públicos, todo con la tuya.
En total son 11 los directores titulares, seis suplentes y un presupuesto de honorarios y funcionamiento de 14.000 millones de pesos para 2026. El resto de los directores representan tanto al oficialismo como a las provincias petroleras. Varios exfuncionarios, como Guillermo Francos y Lisandro Catalán, se mantienen en sus puestos pese a haber dejado sus cargos ejecutivos, en una demostración de cómo las butacas en empresas públicas funcionan de refugio para los amigos del poder.
La designación del nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien tomará el lugar de Adorni en el directorio (también sin cobrar honorarios, al menos por ahora), no cambia la lógica de fondo: YPF sigue siendo administrada por gerentes y funcionarios más preocupados por los negocios propios y ajenos que por los intereses nacionales y de la enorme mayoría de los trabajadores de este país.

jajaja mira vos 95 palos por mes y estos zurdos de mierda hablando de privilegios adorni renuncia porque es un capo no como la casta chorra viva la libertad carajo para mi esto es puro verso de los kukas
Para mí esto huele a cortina de humo. Adorni se llenó los bolsillos con 95 palos por mes y ahora se hace el héroe. La izquierda tiene razón: son todos unos chorros, la misma casta de siempre. ¡Qué asco me dan estos farsantes!