La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) encendió todas las alarmas: Argentina sufre una crisis de malnutrición en todas sus formas, y el gobierno de Javier Milei quiere eliminar la herramienta que ayuda a combatirla. La FAO salió al cruce del proyecto oficialista que busca derogar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida por los octógonos negros en los envases de alimentos ultraprocesados.
“Argentina enfrenta una crisis de malnutrición en todas sus formas”, dispararon desde la FAO, dejando claro que la situación actual exige políticas robustas y no retrocesos. La pobreza no para de crecer: según el Departamento de Economía de la UNTDT, pasó del 28,2% al 29,6% entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. En este escenario de deterioro, eliminar los octógonos sería un golpe directo a la información que los consumidores tienen al momento de comprar.
Los datos son escalofriantes. En los barrios populares del Conurbano y el interior bonaerense, ocho de cada diez familias dejaron de consumir alimentos esenciales, según el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI). El 77% de los hogares consultados reconoció haberse privado de lácteos, carnes, verduras, frutas, cereales o legumbres por falta de plata. En ese contexto, los expertos advierten que la gente se inclina por lo más barato, que suele ser lo menos nutritivo.
La FAO remarcó que el etiquetado frontal no es un capricho: “En contextos donde coexisten distintas formas de malnutrición —por déficit, por exceso y asociadas a enfermedades no transmisibles—, contar con información sencilla en el momento de la compra puede contribuir a decisiones alimentarias más informadas y saludables”. El organismo internacional también destacó que la ley fue construida mediante un amplio proceso democrático y que está basada en evidencia científica.
Los resultados están a la vista. Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA reveló que seis de cada diez argentinos cambiaron sus hábitos de consumo gracias a los octógonos: el 31% redujo el consumo de productos con sellos, el 28% dejó de consumirlos y el 23% los reemplazó por opciones más saludables. Otro estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y UNICEF, con participación de la FAO, mostró que la intención de compra disminuyó en todos los niveles socioeconómicos, especialmente en los más bajos.
Para la FAO, la ley es una herramienta de gobernanza de los sistemas alimentarios que protege a la población vulnerable. “No se trata solo de informar a las personas, sino de mejorar las condiciones del entorno alimentario para que las opciones saludables sean más accesibles y visibles”, explicaron. Y lanzaron una advertencia directa al gobierno: “Debilitar la Ley significa debilitar la gobernanza de los sistemas alimentarios. Los retrocesos regulatorios reducen la capacidad del Estado para orientar los sistemas alimentarios hacia objetivos de nutrición, seguridad alimentaria y bienestar colectivo”.
Mientras Milei insiste en derogar los octógonos, la FAO pide todo lo contrario: reforzarlos. La pulseada está servida, y en el medio están los bolsillos y la salud de los argentinos.

Para mí esto es clarísimo: los octógonos son lo único que nos frena de morir envenenados por las corporaciones, y estos libercohólicos de Milei los quieren sacar para que los pobres se pudran comiendo basura. ¡La comida sana es un derecho, no un privilegio! Firmado: El Turco Anticapitalista
Para mí la FAO es un curro globalista que quiere imponernos el veganismo. Los octógonos son un verso K para controlar lo que comemos. La gente no necesita etiquetas, necesita laburo. Milei tiene razón: organicemos la economía y dejemos de romper las pelotas con falacias socialistas. Viva la libertad carajo!