“No creo que sirva una ley que no dé solución a este conflicto. La historia me juzgará, no sé cómo. No puedo acompañar, y esto no significa que esté traicionando a nadie, estoy actuando de acuerdo a mis convicciones (…) Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo”.
Con esas palabras temblorosas, el entonces vicepresidente Julio Cobos selló su destino político y abrió una herida que nunca cerró. Corría el 17 de julio de 2008, y el Senado debatía la polémica Resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones de granos, especialmente la soja. La medida, impulsada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, había generado un conflicto de 129 días con el campo, con cortes de ruta, desabastecimiento y movilizaciones masivas.
Cobos, que había sido electo como vicepresidente en la fórmula con Cristina, sabía que su decisión era un tiro al corazón del oficialismo. “Hoy debe ser el día más difícil de mi vida”, dijo antes de emitir su voto. El clima en el recinto era irrespirable. El jefe del bloque kirchnerista, Miguel Ángel Pichetto, no dejó dudas: “Tengo instrucciones. Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido”. Y antes, había presionado a Cobos sin eufemismos: “Saben muy bien lo que significa para el Ejecutivo el rechazo a la iniciativa”, y lo instó a renunciar si no se animaba a acompañarla.
Pero Cobos no renunció. Pidió un cuarto intermedio que fue rechazado de plano. Y entonces, con la voz quebrada, pronunció el famoso “no positivo”. La palabra “renuncia” flotó en el aire, pero él aseguró que quería “seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos”. La historia, sin embargo, lo juzgó: quedó señalado como un traidor para el kirchnerismo, pero como un héroe para el campo y la oposición.
La Resolución 125, creada por el entonces ministro de Economía Martín Lousteau, establecía un sistema de retenciones móviles que ajustaba los impuestos a medida que subían los precios internacionales. El campo estalló en protestas, y el gobierno no cedió hasta que el Congreso intervino. El voto de Cobos fue el clavo en el ataúd de la medida, que finalmente fue rechazada.
A 18 años de aquel episodio, el “no positivo” sigue siendo un símbolo de la grieta argentina. Cobos, que luego intentó recomponer su imagen, nunca volvió a tener el poder que tuvo. El kirchnerismo lo borró de su historia, y él se convirtió en un personaje trágico de la política nacional. ¿Qué lo llevó a tomar esa decisión? ¿Miedo a la historia? ¿Convicciones? Nunca se sabrá del todo. Pero aquel voto cambió la Argentina para siempre.

Para mí 18 años del ‘no positivo’ de Cobos y este tipo sigue siendo un traidor de mierda que se vendió a los agroexportadores. Kirchner tenía razón, la patria no se negocia. Yo creo que este sorete partió la historia y dejó el país en llamas. Todavía hay gor*onionas* defendiéndolo, me parece una locura.
Para mí, 18 años de esa traición de Cobos, el vendepatria, abriendo las puertas del infierno. Kirchneristas llorones y gorilas cipayos: esta grieta es culpa de la izquierda. Yo creo que el voto ese partió la historia. ¡Viva la libertad, carajo!