Boca inició el segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena con un triunfo y el pasaje para los octavos de final de la Copa Argentina. Con goles de Alan Velasco y el juvenil Leonel Flores, el Xeneize derrotó por 2 a 0 a Sarmiento de Junín en la cancha de Newell’s, por los 16avos de final del certamen. En la próxima instancia, el rival será Vélez, aunque el calendario la semana próxima lo pondrá a prueba en el plano internacional por la Copa Sudamericana.
El Vasco desanda su tercer ciclo en el club: debutó como futbolista en 1993, ganó los títulos del Apertura 1998, Clausura 1999 y la Copa Libertadores 2000, y se presentó como entrenador en 2014 hasta 2016. No vivenciaba el fútbol argentino hace una década y aunque no era una prioridad el regreso, el llamado modificó el escenario. Conocedor de la exigencia, los desafíos se atropellan en el calendario. El jueves 23 iniciará la serie de 16avos de final con O’Higgins de Chile por la Copa Sudamericana.
Jugar el segundo torneo en importancia que organiza la Conmebol es el efecto del ciclo que lideró Claudio Úbeda, que no logró clasificar a Boca para los octavos de final de la Copa Libertadores tras perder con Universidad Católica. Desde aquel partido con los chilenos al que jugó anoche en Rosario, la alineación de Boca presentó siete cambios. Algunos obligados, como la ausencia de Leandro Paredes, que disputará con la Argentina y frente a España la final de la Copa del Mundo el domingo en Estados Unidos. Quien se perfilaba como el reemplazante natural era Tomás Belmonte, pero el volante sufrió un esguince de tobillo. Otro apellido en la lista de lesionados es Adam Bareiro, que arrastraba un doble desgarro y sumó una dolencia lumbar.
El estreno del juvenil Flores, de 19 años, a quien Arruabarrena ascendió al plantel de primera, fue un elemento distintivo: demostró desparpajo, desequilibrio y gol. En el nuevo orden de Boca, se marcharon generales como Edinson Cavani y Ander Herrera; también dejaron el grupo Nicolás Orsini (libre) y Agustín Martegani (a préstamo a Independiente Medellín). En el rubro refuerzos, irrumpieron las contrataciones de Leandro Lozano (3.500.000 dólares a Argentinos), el arquero Álvaro Montero (de último paso en Vélez, desembolsó alrededor de US$ 4.000.000) y el regreso de Sebastián Villa, tras negociar con Independiente Rivadavia el pago de US$ 6.500.000.
De las tres incorporaciones, solo Lozano se presentó y se adueñó del lateral derecho. El uruguayo fue uno de los siete nombres que difirieron del desenlace del ciclo Úbeda. Los restantes seis: Nicolás Figal y Ayrton Costa tomaron los puestos de Lautaro Di Lollo y Marco Pellegrino en la zaga central; en la línea de volante asomaron Santiago Ascacibar y Alan Velasco (en mayo pasado jugaron Herrera y Paredes), mientras que en ataque Miguel Merentiel y Flores reemplazaron a Exequiel Zeballos (podría emigrar a Napoli) y a Milton Giménez.
Los hinchas todavía no lograron escapar del ambiente que generó el triunfo de la Argentina sobre Inglaterra, y en la tribuna que ocuparon los simpatizantes de Boca se exhibió una bandera con la leyenda “Gracias soldados argentinos” y un par con la silueta de las Islas Malvinas. Con los equipos en la cancha, el cántico “el que no salta es un inglés” estalló en la cancha de Newell’s.
En el juego, con rapidez Boca se adueñó del control y evidenció un patrón: sociedades por las bandas. Lautaro Blanco y Velasco por la izquierda; Lozano y Flores por la derecha. Romper por afuera y definir por el centro, la misión. Acumuló situaciones, siempre merodeó el área de un flojo rival como Sarmiento, pero recién en el segundo tiempo destrabó el marcador. Desde fuera del área, Velasco abrió el camino del triunfo que selló Flores. Con la ventaja, rotó piezas el entrenador, que pretende competitividad por un casillero en el equipo: saltaron desde el banco Kevin Zenón, Carlos Palacios, Williams Alarcón y Ángel Romero.
Boca tenía que ganar y festejó, mientras se recicla con un viejo conocido, Arruabarrena.

Para mí Boca ganó pero el equipo sigue siendo una cagada, Arruabarrena es un muerto que no sabe armar un once, Sarmiento es de la B, no me vengan con payasadas. La Sudamericana es un chiste, tenemos que dejar de ser tan tibios y volver a la libertad, carajo!
Para mí Boca es el único grande de verdad. Sarmiento? unos muertos, no dan la talla. Arruabarrena la tiene clarísima, estos dos triunfos son solo el principio. Vamos a barrer con Vélez y a por la Sudamericana. Aguante Boca, los demás son todos bosteros.