Emily Ratajkowski volvió a dar que hablar, pero esta vez no por sus fotos en la playa ni por sus apariciones en la alfombra roja. La modelo y actriz vendió los derechos de su próximo libro, MOTHER F*CKER, a la prestigiosa editorial Penguin Press por una suma millonaria de siete dígitos. La noticia cayó como un bombazo en el mundo editorial, ya que doce editoriales se pelearon a muerte por quedarse con el proyecto, desatando una feroz puja que terminó con la firma de un contrato que promete ser uno de los más jugosos del año.
El libro nace de un ensayo que Ratajkowski publicó en la revista The Cut, donde se despachó sin filtros sobre la etapa de citas compulsivas que vivió después de convertirse en madre soltera. En ese texto, la modelo de 35 años se animó a hablar de poder, vínculos y, sobre todo, de cómo tuvo que reconstruir su identidad tras el fin de su matrimonio con el productor Sebastian Bear-McClard. La publicación se viralizó al instante, y no es para menos: con casi 28 millones de seguidores en Instagram, cualquier cosa que suba se convierte en tendencia.
Pero esto no es nuevo para ella. En 2021 ya había publicado My Body, una colección de ensayos sobre su cuerpo y su experiencia en la industria de la moda. Ahora, con MOTHER F*CKER, promete ir un paso más allá y meterse de lleno en su vida amorosa post-separación. Aunque en el ensayo original evitó dar nombres, el libro seguramente reavivará las especulaciones sobre sus supuestos romances con Brad Pitt, Pete Davidson, Eric André, Harry Styles y hasta Austin Butler. Ninguno de esos rumores fue confirmado, pero la expectativa está por las nubes.
En el texto, Ratajkowski contó con lujo de detalles cómo se apagó la vida sexual con su ex marido apenas seis meses después del nacimiento de su hijo Sylvester. La ruptura llegó menos de un año más tarde, y ahí empezó su periplo de citas en Nueva York. Describió con humor e ironía a los hombres con los que salió: un galán sin destreza para el coqueteo, un artista vegano de posturas impecables, un chef con dudas sobre su salud sexual y hasta varios músicos electrónicos. También confesó que antes de separarse nunca había tenido una relación de una sola noche, y que en toda su vida adulta solo había estado con ocho personas.
Pero no todo fue joda. Pese al tono desenfadado, dejó en claro que la prioridad siempre fue su hijo. “Tenía reglas: nunca llegar tarde a la hora de acostarse y, básicamente, nada de pernoctar”, contó. Incluso después de una noche de copas, se aseguraba de volver a casa para relevar a la niñera y estar presente cuando Sylvester se despertara. Y confesó algo que pocos esperaban: “No disfrutaba del sexo”. Dijo que estaba tan ocupada amando y cuidando a su hijo que no podía involucrarse como esperaba en esa nueva vida sentimental. Con el tiempo, admitió que aquella etapa de libertad sexual no terminó siendo tan placentera como creía.
Penguin Press, la editorial que se quedó con los derechos, tiene en su catálogo a monstruos como Zadie Smith, Ottessa Moshfegh, Ron Chernow, Will Smith y Phil Jackson. Así que el libro de Ratajkowski llega con un pedigree de lujo. La pregunta es: ¿estará a la altura de las expectativas? Por lo pronto, la modelo ya demostró que sabe vender sus secretos íntimos, y por lo visto, el mercado está dispuesto a pagar millones por ellos.

Para mí esto es lo que pasa cuando se banaliza la familia. Una mina que vende su intimidad como si fuera un chori, y encima cobra millones. Las feministas aplauden, pero esto huele a pura decadencia occidental. Vergüenza debería darles. Viva la familia tradicional, carajo.
Para mí la Ratajkowski se llena de guita vendiendo sus anécdotas íntimas y los moralistas del patriarcato se hacen los ofendidos. Pero si fuera un tipo contando cogidas sería un capo, la hipotenusa. Esto huele a empoderamiento real y plata en serio, que se pudran los caretas.