Las ballenas, los acantilados y el mar ya no son los únicos atractivos de Puerto Madryn. La ciudad chubutense, de 140.000 habitantes, vive una revolución arquitectónica: edificios con forma de juegos de mesa y videojuegos se están apoderando del skyline. Detrás de esta locura está el estudio Oporto Diez Arquitectos, liderado por Mauricio Oporto y Josefina Diez.
“La arquitectura lúdica en la Argentina y en el resto del mundo todavía no está muy desarrollada. Acá en Madryn lo hacemos hace años”, explica Oporto, quien junto a su socia decidió convertir juegos universales como el cubo Rubik, el jenga, el tetris o el dominó en edificios de altura. El resultado: obras que desafían la gravedad y se vuelven monumentos urbanos.
La inspiración llegó de un lugar inesperado: una pared de su casa revestida con adoquines de pórfido, una piedra volcánica que sobresalía. “Era la forma perfecta. Desde que lo vi, todo fluyó”, recuerda Oporto. El primer proyecto fue QUBE, un edificio residencial de ocho pisos inspirado en el cubo mágico, a solo dos cuadras de la playa.
Luego vino el tetris, con piezas que se encastran generando situaciones visuales y funcionales. El edificio, también de ocho pisos, ya es un ícono. Pero el que está por llegar es el Jenga, en el sur de la ciudad, con finalización prevista para noviembre. Allí, módulos de seis metros parecen desafiar la gravedad, y el metro cuadrado se cotiza a US$2600.
La saga continuará con Dominó, un edificio de oficinas que replicará fichas de dominó en su basamento. “Va a ser el que más fielmente represente el juego”, asegura Oporto. Pero no todo es impacto visual: la prioridad es el usuario. “Cuando hacés sobresalir un volumen tres metros sobre la nada, generás una terraza de 3×3,50 metros. Dejamos de pensar en el balcón tradicional”, explica.
Estas formas hacen que ningún piso sea igual. “Desde lo morfológico y funcional ya es un quilombo”, dice entre risas. Los materiales son clave: ladrillo a la vista, hormigón y pintura blanca, que resisten el aire salino y el sol patagónico, además de reforzar la estética minimalista.
Para Oporto, la arquitectura lúdica es una declaración de principios. “Al llevar los juegos a la realidad constructiva, rompimos el prejuicio de que lo disruptivo no es funcional”, señala. El interés ya traspasó fronteras: la torre tetris fue intervenida con mapping, con acróbatas y música en vivo, y el video se viralizó hasta llegar a China, donde ganó un premio a la Mejor Intervención Artística.
“Hoy me escribió un estudiante de arquitectura pidiéndome material del Jenga. Que me tengan como referente es buenísimo”, se emociona Oporto. Y anticipa que la saga no para: “Tengo ganas de hacer un puzzle”.

para mi estos edificios berretas son la degeneracion cultural q nos invade los zurditos aplauden cualquier mamarracho moderno y encima les premian en china por hacer tetris de cemento q pais de mierda antes las obras eran serias ahora todo es joda viva la patria y las formas cuadradas bien hechas no estos engendros
Para mí esto es un asco, mientras los ricos se divierten con edificios-juguete la clase obrera se pudre en conventillos sin agua caliente. ¡El premio en China debería ser para un hospital público, no para un capricho de fachistas! Esto huele a capitalismo decadente.