La industria automotriz argentina está en terapia intensiva. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción de vehículos durante junio fue de 37.029 unidades, un 1,9% menos que en mayo y un 13,6% por debajo del mismo mes del año pasado. El acumulado del primer semestre es aún más preocupante: 204.658 unidades fabricadas, una caída del 18,3% respecto al mismo período de 2025, cuando se habían producido 250.478 vehículos.
Las exportaciones tampoco dan respiro. En junio se enviaron al exterior 22.373 unidades, un 11,3% menos que en mayo y un 1,7% por debajo de junio de 2025. En el semestre, las exportaciones totalizaron 126.893 vehículos, una baja del 2,1% frente a las 129.654 del año anterior. Brasil sigue siendo el principal comprador, con el 65% de las exportaciones, seguido por América Central, Perú, Chile y Colombia.
El presidente de Adefa, Rodrigo Pérez Graziano, intentó ponerle paños fríos al desastre: “La industria local está operando con tiempos de recomposición más lentos respecto de la demanda”. Pero la realidad es tozuda: las ventas mayoristas a concesionarios cayeron un 23,7% en el semestre, con 228.129 unidades, frente a las 299.001 del año pasado. En junio, las ventas mayoristas repuntaron un 22,5% respecto a mayo, pero aún están un 26,3% por debajo de junio de 2025.
Pérez Graziano también destacó la reducción de los derechos de exportación publicada por el Gobierno Nacional, calificándola de “fundamental” para mejorar la competitividad. Pero advirtió que se necesita “el acompañamiento de provincias y municipios en la baja de la carga impositiva para superar los desafíos estructurales”.
En el mercado interno, los patentamientos tampoco levantan cabeza. Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en junio se patentaron 45.995 unidades, un 12,8% menos que en junio de 2025. En el semestre, los patentamientos alcanzaron las 294.181 unidades, un 9,9% por debajo de las 326.549 del año anterior. La única luz de esperanza es que, respecto a mayo, las ventas crecieron un 7,2%.
El sector automotriz, que representa una parte importante del PBI industrial, está mostrando signos de agotamiento. La caída de la producción y las exportaciones, sumada a la contracción del mercado interno, pinta un panorama sombrío. Pérez Graziano se mostró cauto: “La demanda interna muestra signos de activación. Sin embargo, el volumen semestral sigue en terreno contractivo, estimando una recuperación en el segundo semestre dependiendo principalmente de las condiciones de financiamiento”.
Mientras tanto, los trabajadores del sector y las economías regionales que dependen de la industria automotriz miran con incertidumbre el futuro. La pregunta que flota en el aire es si la prometida reactivación llegará a tiempo para evitar más cierres de plantas y despidos.

Para mí esto huele a la misma patronal de siempre festejando mientras los laburantes se funden. 18% menos de producción y 23% de caída en ventas, y ellos ni se inmutan. ¡Gorilas de mierda! Yo creo que es un plan para ajustar más a los trabajadores.
para mi esto pasa x los zurdos q manejan la economia se derrumba todo nos rompen el orto con impuestos y despues lloran viva la libertad carajo firmado el comandante