Hace apenas 22 días, Mercedes Errapan había puesto el grito en el cielo en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Junín. Denunció a su propio compadre, Sebastián Bonafe, por haber filmado a su hija de 7 años mientras se duchaba. Pidió una orden de restricción y alejamiento. Pero la Justicia no llegó a tiempo. Este miércoles, cuando la pareja de la víctima salió a trabajar, Bonafe saltó el paredón de la casa, la mató y se llevó a la nena.
La fuga fue digna de una película de terror. A las 5.07, Jonathan Videla, pareja de Errapan, se fue a laburar. Cuatro minutos después, las cámaras de seguridad captaron a Bonafe trepando el muro con una campera negra con capucha. A las 7.57, salió caminando con la nena de la mano. A las 10.34, ya iba en moto por la ruta 188, en Obligado, partido de Rojas. Luego, hizo dedo. Un docente los levantó y los dejó en el centro de Pergamino a las 12.28. A las 12.33, entraron a un quiosco. Para entonces, el cuerpo de Mercedes ya yacía boca abajo con una herida de bala.
La alerta Sofía se activó como un misil. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, celebró en sus redes la coordinación de las fuerzas. Pero lo que realmente heló la sangre fue la carta que Bonafe dejó en su casa, secuestrada durante un allanamiento de urgencia. Allí escribió, en una letra temblorosa: “Matar a Mechi y a Jona e irme de Junín, irme para el lado de la pequeña. Sé que hay cámaras. Irme por tierra y después irme para La Pampa. Con el celular de la abuela estudié e hice el mapa”. Y agregó: “Me cansé de ser bueno, de ser un hijo de Dios. Les juro que nunca filmé a la nena”.
En otra carta, se despidió de su madre: “Me voy de Junín, donde nací. Me enseñaste a ser un hombre de valor. Pero esto me está matando en vida”. El plan era macabro, pero falló. Cuando los policías lo vieron en Alsina y Becerra, intentó escapar hacia un cañaveral y amenazó con un arma blanca a la menor. “Finalmente, los efectivos lograron convencerlo de que deponga su actitud”, dijeron fuentes policiales. La nena fue liberada sana y salva.
Bonafe no era un improvisado. Tenía causas abiertas por violencia de género, lesiones y amenazas. En 2024, su ex pareja lo denunció por empujarla. En 2022, una cuñada lo acusó de agresiones. Y el viernes pasado, la Policía Federal allanó su casa por grooming, el acoso sexual a menores por Internet. La fiscal Fernanda Sánchez, a cargo de la causa, espera la autopsia para confirmar si Errapan murió por un disparo o de otra forma. El presunto femicida será indagado en las próximas horas. Mientras, la pregunta flota en el aire: ¿cuántas denuncias más harían falta para frenar a un monstruo?

q asco de tipo bonafe es un enfermo mental y estos zurditos llorando por derechos humanos pero la victima no existe para ellos para mi la unica solucion es pena de muerte ya q se pudra en cana viva la libertad carajo firmado elmonodelapistola
Para mí este Bonafe es la caripela del patriarcado, un producto podrido del sistema que mercantiliza a las minas. Los medios cómplices lo pintan como loco suelto, pero esto huele a machismo estructural. Justicia popular ya, carajo.