María Inés Gómez no olvida las últimas palabras que le dijo a su hijo Axel Alejandro González antes de que saliera de casa: “Abrigate, nene, que hace frío”. Fue la noche del sábado 16 de mayo, en el barrio Takay de Puerto Tirol, Chaco. Desde entonces, el joven de 21 años está desaparecido y la causa, que ya lleva más de un mes, apunta directamente a la Policía provincial.
Según reconstruyó la querella, Axel salió cerca de las ocho de la noche para encontrarse con su novia, Ludmila Villordo. Llevaba carne y chorizos para cenar. Pero la noche se alargó y, junto a su amigo de la infancia Ariel Lázaro, terminó en la vía pública hasta la madrugada. Fue entonces cuando, según el testimonio de Ludmila, Axel le envió un audio contándole que un patrullero lo había interceptado y que los policías lo acusaban del robo de una moto. “Me están hostigando”, habría dicho.
El amigo Ariel confirmó la versión: declaró que vio a Axel correr hacia un monte para escapar del móvil de la comisaría 2ª de Fontana. Ese móvil, identificado como N-156, era tripulado por el oficial subayudante Roberto Barrios y los agentes Antonello Méndez y Claudio Tropez. Los tres son ahora el centro del pedido de detención que presentaron los padres del joven.
“No sé por qué no están detenidos si ellos fueron los que lo persiguieron esa noche; ellos fueron los que hicieron desaparecer a mi hijo”, clama María, que desde el primer momento desconfió de la Policía de Fontana. Cuando se presentó en la comisaría para denunciar la desaparición, el policía de turno se negó a tomarle la denuncia argumentando que le correspondía otra jurisdicción. Tuvo que ir hasta la Comisaría Metropolitana de Resistencia para que la atendieran.
La causa tuvo un inicio turbulento. El fiscal de Derechos Humanos Luciano Santos se declaró incompetente tras apenas once días de investigación, en los que tomó solo seis declaraciones, cuatro de ellas de familiares. “Estuvo pintado al óleo; no hizo un pomo”, disparó Gabriela Tomljenovic, abogada de la querella. “Mandó a los policías a investigarse a ellos mismos”, agregó. Santos, antes de irse, ordenó la detención de siete civiles, de los cuales ya liberaron a cuatro. “Todos son transas del barrio, no grandes narcos. Es evidente que le quedó grande el caso”, ironizó la letrada.
Ahora, el Equipo Fiscal Especial, a cargo de la fiscal Julieta Arolfo, mantiene detenidos a Antonio Omar Íñiguez y Leonardo Nicolás Silva por encubrimiento, y a Ramón Antonio “Cuno” Gómez, exsuegro de Axel, por amenazas. Pero la querella insiste en que los verdaderos responsables son los policías. “Hay un cúmulo de testimonios que señalan una persecución. Incluso hay un testigo que lo vio adentro del patrullero y que le gritó que le avisara a su mamá”, afirmó Celeste Segovia, abogada del padre.
La madre recuerda que Axel ya había sido detenido antes por los mismos policías: “Lo llevaron al monte, cerca del aeropuerto, junto a otro chico. Le sacaron las esposas y lo obligaron a pegarle al otro bajo amenaza. Esa es la crueldad de estos policías; para ellos la vida de nuestros hijos no tiene ningún valor”.
El pedido de detención de los tres agentes se basa en que, por su función, tienen acceso a documentación y capacidad de influir sobre pruebas clave. Barrios ya reconoció haber intervenido en un procedimiento con “dos sujetos” esa madrugada, y un jefe policial admitió estar al tanto. La querella exige que se los detenga antes de que puedan entorpecer la investigación. Mientras tanto, la familia de Axel sigue esperando respuestas, convencida de que el Estado chaqueño tiene las manos manchadas.

para mi estos gorras de mierda son todos unos cobardes asesinos Axel esta desaparecido por culpa del sistema podrido esto huele a que la poli lo sabia y lo dejaron morir basta de impunidad que se pudran en cana #JusticiaParaAxel 🇾🇬
para mi estos zurdos de mierda siempre protegiendo chorros axel seguro se fue a afanar y ahora lloran los polis hacen su laburo y estos vagos los quieren encanar mama choreta deja de romper las bolas vamos los pibes a bancar la yuta 🤬