Bogotá arde en vísperas del balotaje más caliente de la década. El outsider Abelardo de la Espriella, un empresario que se autoproclama ‘el tigre’ de la política, pisa fuerte y amenaza con devorar al oficialismo. Con un discurso que mezcla libre mercado a lo Milei y mano dura a lo Bukele, este abogado de 47 años se perfila como el próximo inquilino de la Casa de Nariño.
Su receta es simple: ajuste contra el Estado. Promete reducir un 40% el gasto público y borrar de un plumazo 700.000 cargos de funcionarios y contratistas. ‘Vamos a terminar con la casta que se chupa la plata del pueblo’, arenga en sus actos, calcando el libreto del presidente argentino. Pero no todo es economía: la seguridad es su caballito de batalla.
Con el antecedente del fracaso de la ‘Paz Total’ de Petro, que según sus críticos solo sirvió para engordar a los grupos armados, De la Espriella promete mano firme. ‘Diálogo con la guerrilla es sinónimo de debilidad’, repite, mientras sus seguidores rugen como felinos. El apodo de ‘El Tigre’ no es casual: lo usa en cada aparición, en cada bandera, en cada spot.
Pero ¿cómo llegó este outsider a estar a un paso del poder? La clave está en el hartazgo. Clase media y media baja que antes votaba progresista ahora se vuelca a la derecha. En barrios como Teusaquillo, que en 2022 eligieron a Petro, hoy flamean banderas de Defensores de la Patria. ‘Abelardo viene a corregir los errores de un gobierno que nos dejó peor’, dice Jacinta, una jubilada de 66 años, mientras riega su jardín.
El candidato construyó su identidad en torno a ‘los nunca’: los que nunca vivieron del Estado, los que nunca robaron, los que nunca se rindieron. Una épica que cala hondo en un país cansado de la inseguridad y la crisis fiscal. ‘Nosotros somos los nunca’, repite en cada mitin, mientras promete devolverle el orgullo a Colombia.
Su programa económico es un calco del argentino: eliminación de restricciones al mercado, recorte del Estado y una reforma integral que planea sellar con 90 decretos en los primeros días de gobierno. ‘Soy empresario, entiendo a los comerciantes’, justifica, mientras cosecha apoyos en galerías comerciales como San Andresito de la 38, donde los vendedores lo ven como un salvador.
Pero no todos están contentos. El oficialista Iván Cepeda denuncia que De la Espriella representa un retroceso en derechos sociales y una amenaza para la paz. ‘Su modelo es el de las dictaduras encubiertas’, disparó el candidato del Pacto Histórico. Sin embargo, el 40% de imagen positiva de Petro no alcanza para frenar la ola derechista.
La consultora internacional María Alejandra Trujillo explica que el fenómeno va más allá de la economía. ‘De la Espriella apuesta a una restauración ética y moral, con fuerte componente religioso. Es una lucha cultural, no material’, señala. En sus discursos, la familia, la propiedad, el trabajo, la fe y la seguridad son los pilares de la ‘Patria Milagro’, su plan de gobierno.
Mientras tanto, en las calles de Bogotá, el rugido del tigre se escucha cada vez más fuerte. ‘Necesitamos orden, que ponga el país en funcionamiento’, dice Jeison, un vendedor de videojuegos de 35 años. Como él, miles de colombianos esperan que De la Espriella cumpla su promesa de convertir a Colombia en un país seguro y próspero. El balotaje del domingo definirá si el tigre se vuelve presidente o si el oficialismo logra dar el zarpazo final.

para mi este de la espriella es un facho igual q milei quiere ajustar a los laburantes y llenar de guita a los empresarios colombia se va al carajo con semejante gorila firmado el comandante rok
para mi este de la espriella es el unico q tiene huevos loco 700 mil ñoquis menos y ajuste de verdad ojala gane y mande a esos zurdos de mierda a laburar viva la libertad carajo @ElCipayo_777