En un contexto de ajuste feroz y crisis social, la provincia de Jujuy se convirtió en el laboratorio de la reforma regresiva de la Ley Nacional de Salud Mental. Desde el lunes pasado, la Guardia de Salud Mental del Hospital Wenceslao Gallardo, en Palpalá, funciona con psiquiatras remotos. El secretario de Salud Mental y Adicciones, Agustín Yécora, firmó un memorándum que impuso la “atención remota” y, de un plumazo, dejó en la calle a cuatro médicos psiquiatras que sostenían las guardias presenciales.
En su lugar, el gobierno tercerizó el servicio con profesionales de Santa Fe y Venezuela, según denuncian los trabajadores del hospital. Ahora, ante una crisis aguda o un riesgo inminente, el psiquiatra no está en el lugar. Psicólogas, trabajadores sociales y enfermeros tienen que ser “los ojos” de un médico que está a miles de kilómetros. “Nos obligan a poner el cuerpo sin respaldo”, lamentan. La medida, presentada como “telemedicina”, implica en los hechos la destrucción del abordaje interdisciplinario que exige la Ley N° 26.657.
El contraste es brutal. Hace apenas semanas, el propio Yécora defendía en el Senado la necesidad de equipos interdisciplinarios y aseguraba que los pacientes graves no pueden resolverse sin atención presencial. Mientras advertía que las reformas regresivas “empeorarían muchísimo más” los problemas, en su provincia firmaba los despidos y habilitaba la atención remota. Una hipocresía que los trabajadores denuncian como parte del desguace del sistema público.
Este experimento no es casual. En esas mismas audiencias, la directora de Abordaje Integral de Salud Mental de la Nación, Liliana González, blanqueó que el proyecto de modificación de la ley impulsado por el oficialismo deja abierta la puerta a la atención virtual e incluso al uso de Inteligencia Artificial. La medida en Jujuy es la demostración empírica de cómo esa flexibilización se usa para tercerizar la salud y abandonar a los usuarios.
Todo ocurre en un contexto de grave deterioro de las condiciones de vida, donde el ajuste, el quiebre del lazo social y el individualismo salvaje disparan las crisis en las guardias. Pero la respuesta del Estado es vaciar, tercerizar y avanzar en la privatización encubierta. Los trabajadores denuncian que, a pesar de registrar cada intervención con protocolos estrictos, el gobierno oculta los datos reales y los reemplaza con gacetillas de “éxito sanitario”.
Las reformas regresivas a la Ley de Salud Mental no buscan mejorar el sistema público, sino disciplinar socialmente. Se trata de administrar, patologizar o abandonar a quienes sufren las consecuencias del modelo económico. Mientras los trabajadores resisten el vaciamiento, la salud pública se vacía para el pueblo trabajador y se abre a los negocios privados. La guardia virtual es solo la punta del iceberg.

Para mí esto es un golpazo a los zurdos de siempre! Esos psiquiatras seguro eran kirchneristas vagos que choreaban plata. Mejor atención virtual, más eficiencia y menos gasto público. Los enfermos mentales que se jodan, no son prioridad. Viva la libertad carajo!
che pero esto es un delirio para mi despedir psiquiatras y atender por pantalla con venezolanos? el gobierno de jujuy es una vergüenza violan la ley de salud mental y encima quieren hacer lo mismo en todo el pais son unos fachos de mierda #SaludMentalNoSeVende